Las posibilidades del odio

Jorge Reverter y la fe del guitarrista

Esta historia establece un punto de contacto entre el rock y la religión. Jorge estudiaba en la Escuela Americana y yo en el Instituto Hidalguense. En algún momento, las decisiones familiares me llevaron hasta un grupo de formación católica que organizaba retiros espirituales para niños y jóvenes. La mamá de Jorge –Marita Gallego- era una de las directivas de “Pandillas de la amistad”. ¡Que curioso que fuera el punto de encuentro de varios futuros rockeros! Porque ahí también estaba el incansable y excelente Alejandro Salazar.

Y es que Jorge también tomaba la guitarra acústica a la menor provocación. Y se armaba el palomazo. A veces yo llevaba mis tumbadoras y pedíamos a algunas amigas de la agrupación que nos hiciera coros. Ante un escaso o inexistente público alternábamos algunas canciones proto-religiosas onda “Viva la gente” o “Vive” de José María Napoléon. Pero lo que en verdad nos llenaba era hacer versiones de “Triste canción” de El Tri y “Marielito” y “La guerra acaba” de Ritmo Peligroso.

Pasamos a formar parte del equipo que impartía las pláticas y atendía a los jóvenes en los retiros; entonces teníamos que asistir a casa de Jorge a las juntas. Ahí había un aparato de verdadera avanzada: ¡una videocasetera! De cajón teníamos que soplarnos “La Biblia” de Franco Zefirelli, pero aprovechábamos cualquier momento de distracción para que su hermano Francisco nos pusiera videos; furtivamente veíamos cosas de Toto, E.L.O. y ZZ Top, pero Jorge se prendía desde entonces con “I´m still standing” de Elton John. Nos venían a supervisar y había que correr para cambiar el casete.

Luego vino “El rock en tu idioma” a imponerse con furia y de la contemplación nos fuimos a la acción. Alejandro Salazar estuvo en El espejo de la abuela. Jorge Reverter formó Van Gogh, grupo en el que cantaba Emilio Carrera. Ese chico rubio era muy hábil con la guitarra y sobre una memorable línea del instrumento compuso uno de los temas de culto de aquel momento: “Estremecido en violeta”.

En ocasiones me tocaba regresar de la universidad en el DF para moverle a la consola durante los conciertos de los grupos. Francisco Reverter aprovecha cualquier distracción para colocar el canal de Jorge hasta arriba y que aquello pareciera una actuación solista.

Aquello no duró tanto; los vientos cambiaron de rumbo. Jorge no dejó de tocar; probó suerte haciendo música para Televisión Azteca y siempre montó diversos proyectos. Ahora mantiene la Rever Blues Band, ya que este género y su pasión por Eric Clapton lo mantienen ocupado. Promete un Ep inédito para el mes de abril; mientras esto sucede, le hice las mismas preguntas que a Vicente Jáuregui, con el fin de adentrarme un poco en el universo de los músicos que sacuden las 4 cuerdas y esto fue lo que me contestó. 

¿Has tenido una relación muy larga con una guitarra en particular?

Si, la Stratocaster de 1978 negra “Black Sheep”; la tuve de 1989 a 2006. Fue sustituida por “Perlita”, una Strat azul cielo.

¿Crees que se produce algo similar al deseo sexual cuando tocas la guitarra en un concierto?

Siempre, ambas sensaciones generan una magia difícil de describir.

¿A menudo comparas a una guitarra con una mujer?

 A menudo agarro la Guitar, cuando me decepciono de una mujer… ja, ja, ja.

¿Cuál es tu modelo de guitarra favorito y por qué?

La Fender Stratocaster; porque desde 1954 ha sido la guitarra más icónica y copiada del planeta, aparte es muy cómoda Y todos mis héroes la usan: Clapton, Hendrix, Gilmour, etc.

¿Qué guitarrista crees que producía algún efecto en verdad en la gente? ¿Qué tipo de magia provocaba?

Jimi Hendrix; es difícil describir su magia, pero como decía el gran Miles Davis: su sonido es simple y diferente al de los demás.

¿Serías capaz de venderle tu alma al diablo para que te revelara los grandes secretos de la música, como se dice que hizo Robert Johnson?

Aunque la leyenda de Croosroads lo cuenta: ¡por hoy mis flores no se dan ahí!

¿Si pudieras escoger, preferirías tocar con la banda de Neil Young o meter tu guitarra solista con Bob Dylan?

Soy fan de ambos; desde Young con Crazyhourse hasta la simplicidad de Dylan, me quedo con el de Minnesota y las respuestas en el viento.

¿Has desarrollado una relación con el instrumento que si no tocas es como si no comieras?

Hace tiempo así era; pero de unos años para acá: comer, descansar y buena Vibra es todo lo que requiero para agarrar mi lira.

¿Te ha preocupado tener algún padecimiento en los dedos y que en un momento dado no pudieras tocar más? ¿Qué harías ante tal situación?

En 2009 me dio tendinitis; deje de tocar casi tres meses. ¡Fue muy difícil aceptarlo!

¿Alguna vez has escrito algo sobre tu relación con la guitarra?

Supongo que una rola de 1987, “Por siempre”, que trataba de mi apasionamiento por mi guitarra; ¡Que tiempos!

¿Qué es lo que te provoca la música que sigues aferrado a la profesión?

Es algo del alma; ¡es lo que soy! Y agradezco infinitamente que así sea.

¿Hay alguna historia de una guitarra en especial que te fascine? ¿Cuál y por qué?

En 2008 encargue una Telecaster y se quedó atorada en la aduana mexicana casi un año. Hasta que me dijeron que la diera por perdida fui a las oficinas, y cómo habré conmovido a la agente aduanal, que me ayudó a recuperarla.

 

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