Las posibilidades del odio

Hugo García Michel –Periodismo y polémica a los 60 años-

Se trata de un periodista con muchísimos años de carrera en el ámbito nacional. Pocos como él a la hora de erigirse como ave de las tempestades, pues no sólo arma revuelo dentro de la escena musical sino que amplía su campo de batalla hacia el terreno socio-político. Compartimos luchas escriturales tanto en Marvin como en La mosca, la revista que ha sido su trinchera desde hace poco más de dos décadas (y en la que surgió aquello del rockcitito mexicano). También colaborador de Milenio y Nexos se trata de un polemista irredento con el que vale mucho la pena conversar ahora que ha arribado a las 6 décadas de vida.

Hace muy poco señalabas que a punto de cumplir los sesenta años sigues siendo un adolescente, ¿te sientes cómodo con tal aseveración? ¿Tan rudo resulta manejar la idea de madurez?

No, en absoluto. No me cuesta el menor trabajo manejar la idea de madurez, por la simple y sencilla razón de que aún no sé qué demonios es eso. No sé si estoy mal, pero me sigo sintiendo tan ligero y lleno de ganas de hacer cosas como cuando era adolescente… o quizás aún más.

También citabas algunas frases de Octavio Paz para subrayar la importancia de la crítica y la disidencia. ¿Con el paso del tiempo no resulta una losa muy pesada de cargar? ¿No abruma ejercer una crítica constante y sin complacencias?

La verdad es que me divierte y hasta ahora la diversión no me ha resultado una losa. La crítica me es connatural, me brota casi sin proponérmelo. Tal vez sea por ello que no me abruma. Lo que sí me sigue pareciendo intrigante y a la vez fascinante es la manera como unas cuantas palabras pueden causar un efecto tan devastador sobre ciertas personas, en especial si a esas palabras las acompañan el sentido del humor y el sarcasmo.

¿Todavía te apasiona y prende la música como en tus primeros años de melomanía?

Absolutamente sí. Aun cuando cada vez me es más difícil toparme con discos o con propuestas que me emocionen y éstas suelen ser de músicos ya consagrados, incluso octogenarios, como en el caso del nuevo disco de Leonard Cohen. Pero sigo escuchando a los grupos jóvenes, o más o menos jóvenes. Me encantan: These New Puritans, Dirty Projectors, Belle & Sebastian, The Avett Brothers, St. Vincent, Jack White y varios más.

Rodeas tus días de lecturas, películas, de un disfrute continuo de la cultura, ¿crees que de alguna manera esta forma de vida consigue hacerle frente a la barbarie y a la sinrazón de la política?

La verdad es que si bien me alimento a diario y bastante generosamente de libros, música y cine (y ahora también de series televisivas); la política ejerce sobre mí una extraña fascinación, pero siempre desde el punto de vista del observador. Quizá me he vuelto muy cínico, en el sentido filosófico de la palabra o como lo definía Cioran: cínico es el que ve las cosas como son y no como quisiera que fuesen. Por tanto, trato de ver a la política y a los políticos con ojo de entomólogo y como una especie de farsa tragicómica y shakespeariana. La política en general y la mexicana en particular no me asquean, no me repugnan, me interesan mucho. Es como ver “House of Cards” todos los días y en temporadas infinitas.

La discusión de temas políticos suele provocar agrias discusiones y encendidos debates, ¿a qué se debe de que no te hayas aburrido de escribir acerca de estos asuntos?

Por lo mismo que expuse en la pregunta anterior: porque me fascina el tema. Sin embargo, vale la pena indicar que hubo un tiempo en que me enganchaba en esos debates y discusiones, sobre todo en mis años de izquierdista apasionado y convencido de las bondades del socialismo y las maldades del capitalismo y el imperialismo yanqui, etcétera. Hoy soy un crítico de eso que se sigue llamando izquierda y lo soy desde una posición que yo quiero pensar que es de izquierda, desde la manera como yo concibo al pensamiento de izquierda, es decir, una izquierda progresista, moderna, realista, abierta, desprejuiciada, tolerante y con un amplio sentido democrático. En cuanto a los debates, prefiero provocarlos, intervenir poco y mirar lo que dicen los otros, como suelo hacer en Twitter y sobre todo en facebook.

¿Te desespera que los problemas de distribución de las revistas en México lleven a “La Mosca” a existir solamente en la red por el momento? ¿Te sientes con ánimo de seguir dando batalla?

Sí, aunque últimamente me pregunto mucho si “La Mosca ya dio todo lo que tenía que dar y si valdría la pena abordar nuevos proyectos. No sé si se encuentra en estado de coma y la estamos manteniendo viva por medio de respiración artificial. Es un debate que en estos días tengo conmigo mismo y cuya respuesta tal vez conozca ya, aunque no me atreva aún a confesarlo.

 

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