Las posibilidades del odio

Gracias por tanto, Rubén Blades

El panameño (nacido en 1948) formó parte de una generación prodigiosa que sacudió de raíz no sólo a la tradición de la música afroantillana sino al panorama internacional entero durante los setenta. Atrincherados en la ciudad de Nueva York formó parte del candente y virtuoso movimiento que surgió del sello discográfico Fania y que en directo era representado por unos All Stars de alineación cambiante.

En el momento de esplendor de esta revuelta que cruzó ritmos latinos con el virtuosismo del jazz se alineó estrechamente a Willie Colón y Ray Barreto pero tocó con todos los miembros de un colectivo por el que pasaron Celia Cruz y Héctor Lavoe; en conjunto llevaron a la salsa hasta un nivel de excelencia, pero el músico se dio cuenta de que le hacía falta mayor carga ideológica y compromiso social (desde entonces tenía inquietudes políticas).

Sus letras de marcado acento narrativo hicieron que lo intelectual no estuviera reñido con la fiesta e incluso se ganó el calificativo de “El poeta de la salsa”. Actor en Hollywood, activista de diversas causas, cuenta con una discografía muy vasta que supera la veintena de discos a su nombre más un alud de colaboraciones sobresalientes. Más allá de galardones, se trata de una de las figuras latinoamericanas de mayor influencia y cuyas opiniones siempre son escuchadas.

Tanto sus causas como acontecimientos en su vida privada le han llevado a concebir álbumes que representan verdaderos puntos de inflexión. Aun cuando en su cancionero brillan con luz propia temas como “Pedro Navaja” –su mayor éxito-, “Ligia Elena” y “Pablo Pueblo”, en lo personal identificó dos trabajos que marcan sendos periodos creativos: El primero es “Buscando América” (1984), en el que su afán como contador de historias le lleva a componer “Decisiones”, “Desapariciones”, “El Padre Antonio y el Monaguillo Andrés” y “Buscando América”; en cuanto a la parte temática es una obra cumbre en compañía de Los seis del solar.

El otro es “Tiempos” (1999), en el que vierte muchos de sus sinsabores y derrotas; se hace acompañar del Editus Ensamble de Costa Rica para llenar de cuerdas y acentos clásicos su universo musical. Allí se encuentran “Sicarios” –inspirada en la novela de Fernando Vallejo- y “Tu y mi ciudad”, y consolida la experimentación que había arrancado con “La rosa de los vientos”(1996).

Alternando un rol de Ministro panameño de turismo, películas, grabaciones y giras –cada vez más espaciadas-, Blades prosigue con una búsqueda más que respetable, muy agradecible a todas luces. Debemos celebrar que el próximo 26 de octubre estará actuando en la Alhóndiga de Granaditas como parte de la edición 2014 del Festival Internacional Cervantino.

Pero no sólo hará un repaso del caudal de canciones que ya forman parte del imaginario continental sino que acomete con una obra recién editada. Su  inquieto espíritu musical ha llevado 11 piezas, nada menos, que al territorio del tango y la milonga.

Se rodeó del músico argentino Carlos Franzetti para trabajar en arreglos que luego fueron tocados por la Orquesta de Leopoldo Federico. ¿La razón para llevar a cabo tal incursión? “La salsa es una música de acción dirigida al baile, al movimiento y al escape. Pese a que el tango es baile también, la atmósfera que se crea con su instrumentación es mucho más reflexiva y hace que las letras adquieran una dimensión más profunda”, explicaba a la BBC británica durante una rueda de prensa en Los ángeles, California.

No es la primera vez que trabaja con el productor pues juntos concibieron otro de sus discos históricos; de “Siembra”, editado en 1978, proceden “Plástico”, y, por supuesto, “Pedro Navaja”. Rubén sabe de correr riesgos y no le preocupa que este experimento sea considerado una herejía tanto por salseros como por los puristas del tango.

Entre la oncena elegida para ser recreada con bandoneón y sección de cuerdas de por medio hay que mencionar a “Juana Mayo”, “Ligia Elena”, “Pablo Pueblo”, “Tiempos” y por supuesto su tema insignia –de sombrero de ala ancha y zapatillas pa´salir volao-.

Se trata de una oportunidad insuperable dado que el también Maestro en Leyes por Harvard ha dicho que a partir del 2016 no se presentará más tocando salsa ni fuera de Panamá. De hecho está preparando los que considera sus últimos dos discos: uno con Roberto Delgado y su orquesta, más otro con Boca Livre.

Puntualiza que a lo largo de más de 40 años de carrera ya ha dicho todo lo que quería y se preparará a conciencia para reunir fuerzas e ideas y buscar una vez más la Presidencia de Panamá en 2019 como candidato independiente. Mientras tanto habremos de solazarnos con su manera inesperada de interpretar: “Traté de escoger temas con letras que podían ser ayudadas por la atmósfera emocional que crea el tango y expresar su argumento con mayor profundidad”.

 

 

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