Las posibilidades del odio

Futbol, literatura y corrupción

Luego vinieron otras especulaciones: que si el mundial está arreglado; que si la agenda legislativa fue hábilmente manipulada para que las nefastas reformas  faltantes coincidan con partidos que sirvan de distractor.

La maquinaria del azar no falla. Ante la inminencia del Mundial de Futbol se multiplican los libros que se acercan al tema. No solamente Balón dividido de Juan Villoro, resulta que en Mis documentos del chileno Alejandro Zambra, en uno de los relatos aparece el triunfo del equipo Pachuca en la Copa Sudamericana y una mención al “Chupete” Suazo, delantero que milita en el Monterrey. Algunos otros apuntes futboleros driblan las páginas de un narrador que ha cobrado gran prestigio en los últimos años. No está de más recomendar su lectura. También se ha vuelto un clásico casi instantáneo Niños futbolistas del chileno Juan Pablo Meneses –un trabajo de no ficción que ha calado durísimo-.

Un periodista tiene que preparar con cuidado sus textos. Escogí la novela Tres actos y dos partes de Giorgio Fachetti (editada por Anagrama) para que formara parte de una de mis columnas a publicar durante la mayor justa futbolística del planeta. A pesar de que no es una obra larga, apenas trasponía su media cancha dramática cuando el árbitro silbó el arranque de la final de nuestro torneo local entre Pachuca y León.

Conocemos el resultado. El equipo favorito del dueño de ambas entidades deportivas se impuso y no tardó en desatarse una ola de redes sociales encaminada a explotar nuestro amado “sospechosísmo” y la teoría del Compló. Hasta un lerdo diputado federal por la entidad fue capaz de solicitar que el gobierno emprendiera una investigación a fondo. ¡Cómo si no hubiera verdaderas prioridades por atender! ¿Alguien piensa que es tarea de un legislador armar boruca acerca del asunto?

Luego vinieron otras especulaciones: que si el mundial está arreglado; que si la agenda legislativa fue hábilmente manipulada para que las nefastas reformas  faltantes coincidan con partidos que sirvan de distractor. La capacidad que tenemos para pensar en contubernios se alimenta de pasados capítulos tramados por mentes perniciosas. Es válido acudir a aquel: piensa mal y acertarás.

Aun así me parecían exageradas y forzadas tales elucubraciones. A veces es difícil creer que todo en el mundo confabula para los oscuros fines de los poderosos y la clase política. Me encontraba en medio del dilema pero tenía en claro que deseaba recomendar la novela de Faletti por tratarse de una de las no muy abundantes ficciones que se centran en un equipo de futbol, en este caso de segunda división del calcio.

Resulta que el utilero del equipo –un ex boxeador y presidiario- se entera de que existe una serie de jugadores dispuestos a vender el partido del ascenso para beneficiarse en el negocio de las apuestas. El protagonista, que estuvo encerrado por vender una pelea en su juventud, se ve en la necesidad de desenmascarar a los traidores. Para colmo, uno de los implicados es, nada menos, que su propio hijo; delantero estrella, recién llegado al equipo, pero tentado por el dinero ante la inminencia del final de su carrera deportiva.

Es así que el escritor pone al servicio de la historia los recursos propios de un thriller y consigue tensar al máximo no sólo el suspense sino el problema ético y filial. No conocía de futbol previamente, pero se asesoró muy bien para adentrarse en las zonas oscuras de un deporte que en Italia es una religión laica (antes de este libro lo suyo era la intriga a partir del exitoso Yo mato del 2002).

No podemos olvidar los recientes escándalos políticos (magnates futbolísticos y mediáticos enjuiciados), equipos que pierden la categoría por participar en las apuestas, jugadores suspendidos. En un país con tan larga fama mafiosa, la gran conclusión es que la corrupción se ha filtrado hasta las entrañas del ex Imperio Romano. La bota itálica huele a podrido desde hace bastante.

La suerte está echada. El dinero fácil es demasiada tentación para personas que sólo piensan en el bienestar fugaz e inmediato. Algún exabrupto ético es una verdadera excepción. ¿Será que la literatura italiana puede también hacernos pensar en nuestro entorno desde la distancia? ¿Habrá lugar para el sospechosísmo panbolero o a Slim –con tantos millones- le da lo mismo?

¿Será que nuestros legisladores y sus estrategas ignoran como anda Berlusconi últimamente? El Sr. Faletti pone el dedo en la llaga y se abre un impasse para solazarnos en la duda y la intriga. Queda claro que los dueños de allá están involucrados hasta las cachas. ¿Cómo andaremos por estos lares?

Como historia de futbol es una obra narrada a la vieja escuela y con mucha eficiencia, pero cuyo trasfondo da para mucho más. No pierda la oportunidad de conocer la prosa de un escritor que antes fue una figura del espectáculo y que posteriormente redirigió su carrera. El piamontés (tierra de la Juventus) traza en corto y a botepronto la manera en que la ambición acaba con la dignidad del hombre.

circozonico@hotmail.com