Las posibilidades del odio

"Encore, cuentos inspirados en el rock mexicano"

Hay otros mundos cruzando el bien y el mal, hay otros mundos en un tu boca sangrar… hay otros mundos en un grano de sal”. Apenas un fragmento de la letra de “Hay otros mundos”, una de las canciones con la que se dio a conocer Sangre Asteka, un grupo en el que militaban Humberto Álvarez (acordeón) y José Manuel Aguilera (guitarra). Un disco y una agrupación de auténtico culto para el rock nacional y que debería ser apreciada en su justo valor.

De allí que habiendo formando parte de la andanada que impulsó al movimiento nacional desde mediados de los ochenta decidiera tomar está canción que apareció al comienzo de la siguiente década para emprender la escritura de un cuento. Había recibido la propuesta de parte del periodista Alejandro González que posteriormente me puso en contacto con Pedro Escobar, quien se encargaba de preparar un segundo libro de “Encore, cuentos inspirados en el rock mexicano”.

Para cuando aparezca este texto se habrá ya presentado (ayer) este trabajo en el Black Horse de la Colonia Condesa. Se trata de una colección de 19 cuentos entre los que se encuentran textos de destacados escritores que creen fervientemente en las posibilidades de una literatura rock. Por ahí anda Joselo Rangel (Café Tacvba), Rogelio Garza, Arturo J. Flores, Raquel Castro y Alberto Chimal (además de los primeros periodistas mencionados).

Con motivo de la primera presentación en forma comparto un fragmento de una conversación con Escobar, impulsor fundamental de la aventura.

¿Cuál es tu idea acerca de la relación entre música y literatura?

Me parecen dos expresiones humanas sumamente catárticas y complementarias. Aunque la música tiende a ser más poderosa por su universalidad y porque no requiere una preparación previa para detonar emociones, la literatura también afecta sensibilidades a muchos niveles, debido a la necesidad que tenemos los humanos de escuchar historias. Me parece natural el maridaje entre ambas. La música inspira a los escritores a crear historias a partir de una anécdota o una ficción que involucra a los músicos y viceversa, los músicos han encontrado a lo largo de la historia una gran materia de inspiración en las obras literarias. 

¿Cómo fue que la revista decidió publicar un libro de cuentos?

A "Resonancia", como medio electrónico, le faltaba el contacto humano con las personas que regularmente visitan la página. Aunque "Encore" nació como un ejercicio de literatura original en formato de entregas digitales, al final del día, el grupo de plumas que se conjuntaron en aquel proyecto resultó ser tan bueno y tan interesante que decidimos autoeditar un libro de edición limitada con ilustraciones que no aparecían en la versión digital.

En esa ocasión usamos parte de los recursos de la beca Edmundo Valadéz para la edición de revistas independientes del cual fuimos beneficiarios en 2014. Con el visto bueno del Fonca y el Conaculta nos lanzamos a la aventura del medio editorial independiente y, visto a la distancia, me parece que el resultado fue mejor de lo esperado.

¿El primero se considera un éxito? ¿Cómo fue la distribución?

El primer libro tuvo una gran recepción por parte de los lectores y una buena atención en medios, considerando nuestra poca experiencia en el formato impreso se puede considerar un éxito. El contar con autores tan destacados como Alberto Chimal, Bernardo Fernández BEF y Armando Vega Gil nos dio un gran impulso, por lo que en unos meses logramos vender casi todo el tiraje. La distribución fue totalmente en internet, a través de nuestra tienda en la plataforma de comercio electrónico KICHINK. Al ser un medio digital, la venta por internet era el paso obvio. El resto de las ventas las concretamos en las presentaciones.

¿Cuentan con algún apoyo económico para llevar adelante el proyecto?

Todo lo financiamos con recursos propios y con las ventas de merchandise que logramos concretar. Sin embargo, el trabajo colaborativo nos ha permitido sacar adelante este tipo de publicaciones. El gran apoyo de los escritores, ilustradores y fotografos es parte fundamental de la viabilidad de libros independientes.

¿Qué diferencias existen entre el primer libro y el segundo?

En la primera entrega, el tema narrativo fue el rock en general. Por lo tanto, el universo temático fue mucho más amplio, ya que había cuentos inspirados en música de los Beatles, Pink Floyd y hasta de Gustavo Cerati.

En este segundo “Encore”, delimitamos el eje temático del libro sólo al rock mexicano. La idea es  rendir un homenaje, desde la ficción, a la obra de algunas de las bandas claves del rock nacional. Otra diferencia es el número de autores antologados, casi el doble respecto al primer libro. Me parece que logramos un conjunto variopinto de plumas que abordan el tema desde la perspectiva del periodismo musical, la ficción y la música.

¿Crees que no se le da un reconocimiento serio a la literatura que ha surgido del rock mexicano? Pareciera que contados autores como José Agustín o Villoro han sido apreciados.

En efecto, hay poco reconocimiento y difusión a la literatura de ficción relacionada al rock mexicano. Me parece que hay más trabajo de investigación que de  literatura original en torno al tema. Creo que hay muchas historias que podrían ser contadas. Afortunadamente la aparición de editoriales como Rythm & Books y las antologías temáticas editadas por Marvin comienzan a cambiar el panorama. Este ejercicio literario es un digno reconocimiento al aporte cultural y contracultural de las bandas nacionales, a las que historicamente se les ha visto con indiferencia desde la literatura.