Las posibilidades del odio

Emilio Carrera: escribir entre un asesino serial y un político corrupto

Y en el principio de las cosas el pecado. Un pequeño niño de origen indígena es rescatado de un crimen en Chiapas por un sacerdote y puesto en un seminario. Mientras en Puebla se gesta la prominente trayectoria política de un nuevo arribista dispuesto a encumbrarse a través de la corrupción. Así transcurre El apostolado de Juan, primera novela gestada por un autor hidalguense que desde hace años radica en Irapuato.

Esta incursión sorprende dado que Emilio Carrera más bien fue precursor a finales de los ochenta del incipiente rock en tu idioma y siendo vocalista de Van Gogh cantaba el sencillo “Estremecido en violeta”. Pasaron los años y se dedicó a tareas relacionadas con la veterinaria. ¿Cómo es que alguien cercano a la medicina animal se acerca a la literatura? Esta conversación nos permite sentar las bases de tal emprendimiento.

Curiosamente entre las nuevas generaciones cercanas a la literatura hay una urgencia por ponerse a escribir antes que por desarrollarse como verdaderos lectores. ¿En tu caso como fue el vínculo con esta actividad?

Antes que escritor soy un aficionado a la lectura. Tengo que reconocer que mi afición por la lectura nunca tuvo por objetivo aprender a escribir. Fantasioso siempre he sido. Empecé a jugar con la idea de una historia de un asesino y me pregunté cómo me gustaría que fuera contada. Fue hasta que tuve claro el cómo, que decidí escribir la novela.

Siendo que no estudiaste letras o algo parecido, ¿consideras que leer es la gran y auténtica escuela para quien desea aprender a escribir seriamente?

Si, la mejor escuela para escribir es leer. El leer te permite enriquecer tu vocabulario, expresar mejor tus ideas, a pensar con más claridad y, por lo tanto, poder escribir y comunicarte de una mejor manera. Leer nos permite tener una visión más amplia de la vida.

Durante años sacaste adelante una vida profesional muy exitosa a partir de tus estudios formales de veterinaria, ¿en qué momento y porqué razón decides enfrentar el reto de concebir una obra literaria? Vamos, que hay cantidad de gente que al hacerlo se acerca a la autoayuda u otros monstruos light.

Es muy complicado tener una afición cuando hay necesidades fundamentales que no están cubiertas; de hecho pienso que esto ha sido uno de los grandes problemas que impide que surjan los verdaderos talentos en México, no hay apoyos ni detección de talentos.  Una noche le comenté a mi esposa que tenía la inquietud de escribir como pasatiempo. Ella me preguntó que qué me lo impedía, y no tuve más que reconocer que en mi caso, yo no quería darme permiso para nada que no fuera trabajo. Creo con el paso de los años dejamos de disfrutar algunas cosas de la vida, nos olvidamos de ser espontáneos, de buscar nuevos retos, porque estamos demasiado agobiados, poniéndonos límites, preocupándonos por no provocar críticas, por miedo al fracaso o al ridículo.

Una vez que decides arrancar, ¿qué te hizo decantarte por una novela? Tal vez el género más complejo y demandante.

La novela es el género literario con el que más he convivido. El cuento presenta, desde mi perspectiva, un reto mayor, al obligar al autor a ser más preciso y con una mayor capacidad de síntesis: Los cuentos son un desafío reservado sólo para escritores consagrados. Y ni hablar de la poesía, que requiere de una sensibilidad nata, qué difícilmente se adquiere con la práctica.

Hay que decir que la novela transcurre entre Chiapas, Puebla y la Ciudad de México –lejos de la tierra de “Las buenas conciencias”-. ¿Ello te facilitó las cosas para concebir El apostolado de Juan?

Como mencionas, la novela transcurre en esos 3 estados y la integran cuatro historias: la de Juan, un psicópata con visiones y delirios; La de Matías, un ex judicial drogadicto; la del nefasto Diputado Federal Leopoldo Mares y La de Martha Origel, una anciana caída en desgracia. Las cuatro historias hermanadas por un asesinato. Indudablemente, en el caso de Juan, el fanatismo religioso exacerba su demencia, pero más que una novela sobre fanatismo religioso, considero que trata sobre la naturaleza humana, sobre los diferentes matices de personalidad que podemos mostrar, sobres la soledad y sobre las consecuencias de nuestras decisiones.

¿Consideras al fanatismo religioso extremo un lastre para nuestro modelo de sociedad cambié?

Si. El fanatismo, la ignorancia, la pobreza, son tierra fértil para la manipulación y el abuso. Siendo éste un fenómeno global, basta ver las atrocidades cometidas en nombre de la religión.

¿Qué fue lo que te movió a optar por un servicio casi de autoedición –Ibukku- que opera básicamente desde Estados Unidos?

Traté de contactar editoriales en México, envié copias con nulos resultados. Es entendible que las editoriales no estén dispuestas a apostar por un desconocido en un país que prácticamente no se lee. Las facilidades otorgadas en línea y la rapidez de su respuesta fue lo que determinó mi decisión.

Las novelas políticas tienen entusiastas lectores, pero al parecer has tenido respuestas más inesperadas desde el lado de la fe. ¿Qué es lo que ha ocurrido? ¿Estabas preparado para que el título pudiera provocar confusión?

El título de muchas novelas se explica en la trama. Conversación en la Catedral, Casi el paraíso, Santuario, etc. Los títulos nos llevan a pensar en una trama muy diferente a lo que son las novelas. Cuando elegí el mío tomé en cuenta varias cosas: El apostolado, Juan encuentra justificación a sus actos al sentir que realiza un servicio a dios. El nombre del protagonista, que es originario de San Juan Chamula, hay tres barrios Tzotziles en el pueblo: San Juan, San Pedro Y san Sebastián; tal ves debí elegir el último nombre, que está menos cercano a los apóstoles, que no apostolado. Si ha habido confusión y mucha gente ha pensado que es un tratado sobre la vida del apóstol Juan.

Siempre hay distancia entre los escriotres a los que uno admira y los que influyen a la hora de escribir determinado libro. ¿Qué autores se encuentran entre tus afectos?

Disfruto como lector de Mario Vargas Llosa, Jorge Luis Borges, Roberto Bolaño y Julio Cortázar. También de Jorge Ibargüengoitia, José Agustín y Luis Spota. Mis libros favoritos son: La familia de Pascual Duarte de José Camilo Cela, y Pedro Páramo de Juan Rulfo.

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