Las posibilidades del odio

Ciencia e historia bíblica

Durante muchos siglos los principios de la doctrina cristiana se aferraban a una fe ciega que no aceptaba el mínimo cuestionamiento. Se exigía a la gente que creyera sin poner en tela de juicio ninguno de los preceptos, hechos o datos sobre los que se basa la organización eclesiástica. Todavía no es posible afirmar que los cambios hayan sido radicales pero sin duda son otros tiempos los que corren y otros aires los que soplan.

Sin duda debemos a la ciencia la posibilidad de confrontar la historia de las religiones a través de otra óptica y con mayores y sorprendentes recursos. La Semana Santa es la ocasión propicia para que las distintas cadenas internacionales de televisión por cable estrenen nuevos programas para contrastar distintos acontecimientos religiosos a partir de investigaciones cada más y mejor apoyadas en los avances tecnológicos.

El punto de partida es captar la atención de un público feligrés que se sienta atraído por la temática de dichos programas, pero lo más sorpresivo es que a final de cuentas pueda seducir a un tipo de espectador laico más acostumbrado a los razonamientos científicos y a la lógica que este tipo de pensamiento trae consigo.

Parecería que se da por sentado, pero no deja de sorprenderme, que el punto de partida de revisar a los personajes bíblicos es aceptar que formaron parte de la historia. Prácticamente se ha dejado de lado cualquier posibilidad de que se tratara de asuntos de ficción. Existen evidencias que llevan a asumir su existencia; ahora el punto de inflexión es hacerse de datos que amplíen y alimenten dichas biografías.

Para llevar a cabo las investigaciones auspiciadas por instituciones como la National Geographic Society se integran equipos multidisciplinarios conformados por especialistas de diversos países que aportan una visión integral de los personajes o acontecimientos que se investigan.

Durante estos días pudimos ver una sólidamente documentada incursión en torno a los restos de Juan el Bautista, encontrados en una pequeña isla de Bulgaria. Las autoridades de la pequeña Iglesia accedieron a que los huesos fueran sometidos a las técnicas de radiocarbono y así poder aislar el ADN de la persona en cuestión.

El minucioso procedimiento pudo determinar que las reliquias en efecto pertenecen a un hombre nativo de Oriente Medio que murió exactamente en la fecha que aquel importante predicador que anticipaba la llegada del Mesías. El rango para establecer los datos es muy exacto y ello ayuda a aclarar ciertas polémicas pues al menos existen más de 10 lugares que afirman poseer los mismos restos.

El líder del equipo de científicos aclara que jamás podría afirmar que se tratara indiscutiblemente de Juan El Bautista pero que tampoco había elementos para afirmar que no lo fuera. Hasta allí puede llegar la aplicación del método.

Este trabajo de investigación contrasta en demasía con otra de las pesquisas presentadas en estos días. Durante años en un pueblecito de Italia se veneraba a la reliquia del Santo Prepucio. ¿Producto de una fe alucinada? Tal vez. Se daba por hecho que a Jesucristo le hubieran practicado la circuncisión y que alguien –tan previsoramente- guardara el pedazo de carne.

Lo curioso es que durante años la Iglesia vaticana ofrecía indulgencias para los peregrinos que llegaran a la pequeña población para venerar esa supuesta reliquia. Luego en 1983 dicho objeto desaparece sin dejar rastro y ninguna autoridad ofrece explicación alguna hasta que un clérigo apunta que si las altas figuras religiosas creen que se trata de una reliquia de dudosa procedencia terminan por eliminarla y echarla al fuego.

El investigador no consigue encontrar a una sola persona de la aldea italiana que hubiera visto directamente el contenido del relicario. El sacerdote local no permitía que nadie lo mirara y únicamente lo sacaban en procesión una vez al año (el 1 de enero). La desaparición de tal acontecimiento sumergió al poblado en una gran crisis económica. El culto religioso también es una gran industria turística y financiera.

Resulta contrastante el amplio espectro de los asuntos relacionados con el culto religioso. Los hay más serios unos que otros. Allí está también el importante asunto de los evangelios apócrifos de las cuevas de Qum-ram. Han venido a cambiar la perspectiva histórica y son estudiados con los adelantos de última generación.

Lo importante es que el paradigma está cambiando. No todo se sustenta en una fe fanática y este entreveramiento entre ciencia e histórica bíblica es un soplo de aire fresco para una tradición que parecía anquilosada e inamovible. Vamos, no es que se trate de una revolución radical pero al menos se abordan estos asuntos desde una postura más actual y arropados por los adelantos que la ciencia puede proveer. Al menos hace más interesantes las historias de siempre.

circozonico@hotmail.com