Las posibilidades del odio

"Cerati, siempre seremos prófugos" –un libro-

El proceso de escritura, compilación y edición de un libro no es un asunto sencillo; y mucho menos si se trata de un proyecto que contempla la inclusión de 20 escritores, 20 ilustradores y la búsqueda de la fotografía perfecta para la portada. Cada autor suele trabajar a su ritmo y hay que irles marcando la pauta; al final casi siempre solemos poner a los artistas gráficos en aprietos y laborando contrarreloj.

“Cerati, siempre seremos prófugos” –el tercer libro de la colección Rock para leer- es un proyecto que se vino cocinando durante poco más de un año –meses más, meses menos- y desde su origen fue concebido como un homenaje desde la literatura y la ilustración para uno de los músicos y compositores más importantes del rock cantado en español. Jamás pasó por la mente de algún miembro del equipo de la Revista Marvin que pudiera fallecer antes de su publicación. Su legado es sumamente valioso y desde un principio nos entusiasmó propiciar nuevas creaciones a partir de una vida y obra apasionantes. Un volumen de esta naturaleza no se logra de un día para otro –su esencia es de largo aliento-, aun así tal vez no falte quien deseé colgarnos el calificativo de oportunistas. Allá ellos; a nosotros nos conforta tributar con humildad y sinceridad a uno de nuestros héroes musicales de siempre.

De hecho, como editor de la serie, he tenido oportunidad de presentar este nuevo compilado, tratando siempre de dejar en claro cuál ha sido la ruta conceptual seguida: “La colección utiliza el imaginario simbólico de las canciones de grandes artistas como la fuente creativa para que surjan historias contadas a propósito de su obra y biografía. Apostamos por el encuentro de disciplinas a partir de la narrativa como hilo conductor. Estos acercamientos nos permiten tocar diversos universos estéticos y propiciar una experiencia sensible a partir de las sugerencias de música y letras.

Gustavo Cerati es un icono intergeneracional… un músico entrañable que dejó una huella indeleble a lo largo del continente americano y un poco más allá”.

Hemos buscado una diversidad tal de participantes que nos permita hacer coincidir a figuras con una trayectoria consolidada con talento emergente; nos permite estimular la convivencia entre escritores, periodistas, músicos y artistas gráficos. En está ocasión invitamos al escritor Pau Medrano para que preparara un prólogo que resulta a todas luces aleccionador y brillante: “Cerati era un acérrimo lector. Lo mostró en muchas entrevistas y lo dejó ver en bastantes canciones. Más allá de géneros, disqueras y giras promocionales, se esconden abundantes guiños a la literatura.

Hay ejemplos evidentes: “Corazón delator”, en honor al cuento de Allan Poe o “El tiempo es dinero”, donde hace referencias aEl retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde. “Canción animal”, a su vez, es muy cercana a la novela “Crash” de J. G. Ballard. Casi todo el álbum “Bocanada”, incorpora el imaginario cuántico de Jorge Luis Borges, incluso, en el tema “Aquí y ahora” (los primeros tres minutos) la frase: “un ave rayó el cielo en un tremolo trueno”, es una imagen calcada de“El jardín de los senderos que se bifurcan de Borges”.

Este libro nos permitió además tener 3 colaboradores argentinos, un español y un guatemalteco; dos de los participantes son músicos y la fotografía de portada se logró gracias a la entusiasta colaboración de una importante artista argentina de la lente: Nora Lezano tenía la toma perfecta, pues muestra a Gustavo sonriendo y con una expresión llena de calidez. Alguna vez le confesó que se trata de uno de los muy escasos retratos en los que veía perfectamente reflejada su personalidad. Un verdadero lujo el contar con la toma.

Cuando nos enteramos que el 4 de septiembre había fallecido a los 55 años y tras 4 de permanecer en una clínica, no pudimos sino conmovernos al tiempo de recordar la última canción que tocó en aquel postrero concierto en Venezuela. La letra de “Lago en el cielo” dice: “El tiempo es arena en mis manos” –otra borgeana referencia-. Un ciclo se cerró y hubo que seguir adelante para presentar el libro cuanto antes (precisamente hoy por la tarde se estrena en la Feria Internacional del Libro de Acapulco, que tiene a Argentina como país invitado).

Desde aquel día mucho se ha escrito para evocar a Cerati, sus hallazgos y reivindicaciones. No puedo sino admirar la claridad del novelista Marcelo Figueras a la hora de cerrar esta entrega y apreciar a Gustavo a la distancia: “Los ’80 –aquella bocanada de aire, después del ahogo de la dictadura– fueron una suerte de Big Bang para la cultura argentina: un estallido paradójico, a la vez inevitable y sorprendente, en cuya estela, por cierto, vivimos todavía. El rock fue parte esencial de aquel bombazo (por qué no decirlo: su dínamo), y dentro de ese magma, la música de Gustavo Cerati cumplió un rol especial: aquel del que irrumpe desconociendo las tradiciones del lugar, para producir lo que el tiempo convertirá en una tradición nueva”.


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