Mariguana: El debate que viene

La guerra global a las drogas ha fracasado, con consecuencias devastadoras para individuos y sociedades alrededor del mundo”. Eso no lo digo yo, ni lo decimos como partido político. Son las primeras líneas que se leen en el informe de la Comisión Global de Políticas de Drogas, uno de los organismos más importantes del mundo en la revisión de las políticas de Estado contra el narcotráfico. La comisión que está integrada por personalidades como el ex secretario de la ONU, Kofi Annan, el escritor Mario Vargas Llosa, y la cual también contó como consejero a Carlos Fuentes, laureado novelista mexicano ya fallecido. El informe fue presentado en junio del 2011 y convida en su argumento a que se termine con la criminalización, la marginalización y la estigmatización de las personas que usan drogas, pero que no hacen daño a otros. Ante esta perspectiva, es obligado para partidos identificados con el progreso como es el caso del PRD, asumir una posición clara, de frente a las problemáticas derivadas del narcotráfico.

    Es por ello que nuestro partido pugna ahora porque se abra de manera pública el debate sobre el uso legal y moderado de la mariguana. No hablamos, para el caso, de una petición infundada, sino de una exigencia social de cara al desastre humano que significa para la nación la fallida guerra contra el narco instaurada durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa. Como instituto político, el PRD intenta colocar el debate en manos de prestigiados especialistas, académicos, líderes sociales y de los ciudadanos en general. Para nadie es un secreto que las instituciones de seguridad pública se han visto rebasadas por los hechos, y en algunos casos, el país ha padecido los estragos de la ingobernabilidad más lacerante, aquella en la que el ciudadano común queda expuesto y sujeto a la incertidumbre de las circunstancias que los mexicanos padecemos. De ahí que en el PRD llevemos ya muchos años debatiendo las posibles salidas a los múltiples conflictos que derivan de la guerra contra el narco, siendo la salida política –la que considera al problema de la mariguana como un asunto de salud y no policiaco ni carcelario- una de las reflexiones en las que más hemos trabajado. 

 Hoy día es imperioso replantear la mirada y tomar en cuenta la tendencia global de liberar gradualmente el uso de la mariguana como en algunas partes de Estados Unidos ya se hizo, o como recientemente ocurrió en Uruguay, donde el presidente José Mujica, -un estadista de izquierda- determinó la liberación del uso de la mariguana colocando al Estado uruguayo como rector. Las evidencias pues, son más que claras. En México ya va para ocho años que el gobierno de la república nos presenta puntualmente las estadísticas de los “avances” de la guerra contra el narcotráfico. En las mismas vemos las flamantes cifras que señalan decenas de cultivos incautados, de toneladas de mariguana y coca requisadas, de miles de arrestos y encarcelamientos que se han hecho tanto a productores como a consumidores. Lo hiriente de dichas cifras, es que las mismas se exponen de manera paralela a las estadísticas de los miles de muertos y los miles de desaparecidos vinculados a la guerra contra el narcotráfico, situación que nos deja más que claro que algo está mal al plantear un problema de salud pública, como una estrategia de orden militar y policiaca, como ya lo apuntaron los especialistas de la Comisión Global de Políticas de Drogas. Este es el punto en que hoy día nos encontramos, y en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) estamos claros que ha llegado la coyuntura para abrir el debate sobre el tema, así dando espacio a la tan importante voz de la ciudadanía e investigadores podremos llegar a un consenso de ideas que nos permitan ver claramente cuál es la mejor manera de actuar ante este fenómeno, que estamos claros, no se soluciona con armas y restricciones. Después de este ejercicio será posible presentar una Iniciativa de Ley ante el Congreso del Estado, sustentada y socializada correctamente. Sabemos por la experiencia del debate que antecedió la aceptación de la Ley de Libre Convivencia, que los grupos conservadores en la ciudad, ya se preparan para oponerse a la nueva propuesta. Pronto estarán rasgándose las vestiduras, esos que se escandalizan porque un joven esconde un cigarrillo de mariguana en su mochila, pero que callan cobardemente ante los miles de muertos y desaparecidos que ha dejado una guerra que –irónicamente- inició un presidente salido del Partido Acción Nacional, partido al que muchos de esos grupos recalcitrantes de doble y triple moral encaramaron en el poder, llevándonos a la hecatombe que hoy como nación sufrimos. 

Y remarco la palabra “sufrimos” porque no hay otra manera de definirlo. Duele decirlo, pero es el México de hoy en día, un punto en que parte de la civilización se ha roto. Hablo de la civilización como la máxima expresión cultural humana, la que permite la trascendencia de los grupos sociales. Si volteamos un poco a nuestro país, y contabilizamos  más de 110 mil muertos, -muchos de ellos asesinados en medio de la barbarie más salvaje-, si a eso sumamos además los miles de desaparecidos, las decenas de familias trashumantes en un doloroso éxodo dentro de su propio país, tendremos una idea clara y deprimente de los escenarios provocados por una estrategia equivocada, la cual es urgente redireccionar. Como en muchos otros aspectos torales de la cultura contemporánea, México vive dislocado de la historia, y el tema de las drogas es uno de ellos. No se puede ser una nación que presuma un modelo democrático impecable, cuando por debajo del agua, las formas de trato estado/sociedad, -en lo concerniente al consumo de drogas- sigue siendo autoritario y paternalista. En el PRD creemos que llegó la hora de entrarle al debate, y lo haremos con toda responsabilidad.

Presidente del PRD en Jalisco