A contrapié

Una salida muy lamentable

La renuncia de Eduardo Murra Marcos al Consejo Directivo del Simas es de suyo muy lamentable porque se trata de un consejero que tomaba muy en serio su labor y había venido participando con mucha responsabilidad desde hace 17 años.El ahora ex consejero tomó su decisión basado en una información o interpretación errónea de hechos ocurridos en el entorno del Simas, por lo que, en un criterio muy particular, creo que Murra Marcos debería reflexionar sobre su postura, y en la constitución del nuevo Consejo, a partir del primero de enero, las autoridades municipales deberían considerar invitarlo a reintegrarse como consejero.Empresario, Murra Marcos tenía, sin embargo, el carácter de representante de la sociedad civil dentro del Consejo del Simas; es decir no representaba a ninguna cámara u organismo de la iniciativa privada. En el actual Consejo, desde hace dos años, con el propósito de abatir gastos, se tomó la decisión de no enviar más de  manera impresa la información  mensual financiera, administrativa y técnica para su análisis y en su caso aprobación. Desde entonces esa información se envía vía electrónica. Eduardo Murra, era el único consejero que a cada sesión llevaba el abultado pero ordenado legajo al que en ocasiones agregaba informes de otros meses, años y aun administraciones para presentar interesantes y enriquecedoras comparaciones, demostrando pues que había “hecho la tarea”, que se daba tiempo para revisar los informes, lo que le daba autoridad para rebatir algunas de las explicaciones de los funcionarios del Simas a la hora de la reunión de Consejo.Mandata la Ley de Aguas del Estado, en el capítulo relativo a la integración del Consejo, que “los consejeros, de acuerdo a la realidad social y económica de cada municipio, deberán representar a las organizaciones del sector público, preferentemente miembros del cabildo, social y privado, buscando la equidad en su conformación”.Los consejeros provenientes de los organismos empresariales representan una especie de contrapeso respecto a los consejeros funcionarios municipales, o viceversa, pero muchas veces se distorsiona la función de cada cual.Eduardo Murra, más allá de intereses o posturas de organismo del sector productivo, actuó siempre con la visión de un representante netamente ciudadano, preocupado por un Simas eficiente, porque las cosas a su interior se hicieran de manera correcta y transparente.Por ello es de lamentarse su ausencia en el Consejo, y por ello debería reconsiderarse su posible reinserción en el mismo. 



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