A contrapié

A pesar de los economistas

Dirán lo que quieran, sobre todo los economistas, pero la realidad es que el salario mínimo en México no alcanza para sobrevivir y realmente un muy escaso número de personas acepta un trabajo con irrisorios 63 pesos diarios, considerando la Zona B de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos.¿Para qué sirven 63 pesos al día o 67.29 de la Zona A?  Dicen los economistas que primero debe haber empleos, riqueza, productividad para que sobrevengan los elevados salarios.Al fijar su postura en el tema, Agustín Carstens señaló inflando más los abultados cachetes, que “las reformas para mejorar la productividad son una mejor manera de elevar los salarios”. ¿Tendrá el gobernador del Banco de México siquiera una vaga idea de los problemas que padece un jefe de familia cuyos ingresos no llegan a los 70 pesos diarios? Teóricamente y con un exceso de optimismo, como parece ser el caso del articulista Enrique Martínez y Morales, según se desprende de su colaboración del lunes en este diario, pudiéramos decir que las reformas traerán productividad y empleos mejor remunerados. Pero lamentablemente las experiencias nos dicen que los salarios se quedarán cada vez más rezagados. En 23 años el mínimo ha descendido un 43 por ciento, ubicándose actualmente por debajo del nivel de pobreza, de acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), organismo perteneciente a la ONU.Este dramático nivel de los salarios en México han motivado extensos artículos en diarios del país e internacionales, como el inglés The Economist, que señala que México es el único país en la región, cuyos salarios mínimos están por debajo del umbral de pobreza. El mínimo encierra un círculo vicioso: el patrón hace como que paga y el obrero, como que trabaja. Pero el trabajador tiende a incurrir en pequeños hurtos. Un restaurantero me confiaba que cierta empleada le robaba trozos de carne que escondía en sus pechos.¿El patrón ha sacrificado algo en solidaridad con su empleado? Si le pagara un poco más y le otorga mayores incentivos seguramente tendría un trabajador más productivo. Así de simple.Además, el problema es la disparidad. La Conasami estrenó el año pasado un edificio de lujo. Su presidente devengará este año casi 3 millones de pesos. Un trabajador con salario mínimo requiere laborar 116 años para ganar lo que en 2014 percibirá el titular de la Conasami.  De acuerdo con la Cepal, el 14 por ciento de los mexicanos perciben el minisalario (INEGI lo ubica en 15.1), mientras que el 50 por ciento recibe de uno a tres salarios mínimos. Aun así, ¿es decoroso un salario de 126 pesos?   Aun con tres mínimos, ¿puede un padre de familia, con 189 pesos, como dice la Constitución, satisfacer necesidades normales en el orden material, social y cultural y  proveer la educación obligatoria de los hijos?Contra los opositores al aumento salarial por decreto, otras versiones señalan que un mejor salario fomenta la productividad y atrae más personas a la fuerza laboral.Si en los últimos diez años el mínimo aumentó nominalmente casi 36 por ciento, al inicio de la década eran necesarios dos mínimos para adquirir la canasta básica, pero actualmente son necesarios 2.8 mínimos para completarla. Desde la crisis financiera del 94 no ha habido recuperación del salario. Todo lo contrario.  ¿De veras hay que creer que los más pobres dejarán de estar bailando con la más fea? 


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