A contrapié

El muy malo de la película

Definitivamente a nadie nos gusta pagar impuestos. Es muy conocido que la gente de menos recursos económicos es la más cumplida a la hora de acudir a cubrir el predial, el agua o el consumo de energía eléctrica.En campañas o barridos de anteriores administraciones del Simas han encontrado en colonias residenciales como Los Angeles, casas sin medidor y elevados adeudos acumulados. En la Cruz Roja a los administrativos les sorprende que sean los propietarios de autos de súper lujo los que acuden a que les devuelvan la aportación voluntaria que pagaron por los derechos vehiculares.Cortar el suministro del agua potable a quien no pague el servicio de limpieza ha generado no solo polémica sino inconformidad. ¿Entre quién? Entre quien no paga la limpieza. Ni el agua. Tradicionalmente los que no pagan impuestos y derechos son los que más se quejan de la deficiencia en los servicios públicos.Por un lado, quizá no sea la mejor medida adoptada por el Municipio. Quizá sí genere la tramitación de amparos, sobre todo de parte de grandes empresas, de los causantes pudientes. Por otro, el tesorero Enrique Mota Barragán parece excederse en su papel como el malo de la película, el de la postura recaudatoria. Pero por lo menos ya no han rescatado la propuesta de pintar una gran cruz en la fachada de aquellos domicilios que no pagan la limpieza para que el camión recolector los identifique y  no les recoja su basura, idea del anterior tesorero municipal, el incomprendido Pablo Chávez Rosique.También es necesario hacer notar que son preocupantes y a la vez significativas las cifras de la Gerencia del Simas: sólo un 57 por ciento de los usuarios pagan su consumo de agua.Nos dice ese bajo porcentaje que han faltado ideas e iniciativa a los gerentes del organismo operador de agua, que encabeza Xavier Herrera, sobre todo en el área de Comercialización, para estimular el pago, para impulsar la cultura del pago. Recordamos que en tiempos de Alfredo Rojas hasta balones y hamburguesas regalaban por pronto pago. Y daban buenos resultados esas originales medidas. Porque no se puede simple y fácilmente recurrir a los cortes ni a los inhumanos despachos jurídicos. Tiene que tomarse en cuenta la situación socioeconómica de los usuarios. Recuerdo que hace dos años, al interior del Consejo del Simas, el consejero Ramón Iriarte Maisterrena presentó una loable propuesta: mano dura contra los morosos pudientes y consideración a los deudores que menos tienen.  


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