A contrapié

La hora del café

Al alcalde Miguel Ángel Riquelme lógicamente le llovió, después de su exabrupto contra los columnistas que a las 11 de la mañana se reúnen para tomar café y buscar elementos para criticarlo a él y a su gobierno.
Intolerante es lo que menos le espetaron a la primera autoridad de Torreón los columnistas aludidos o no, locales y foráneos, amén de la multitud de floridos adjetivos proferidos en las redes sociales.
Por supuesto que la reacción de Riquelme a la encuesta de  Consulta Mitofsky, que lo califica con 7.1 y una aceptación del 67 por ciento fue totalmente opuesta a la relacionada con los “columnistas huevones”. Anduvo interesado en difundirla y preguntando opiniones sobre los resultados del mencionado muestreo.
Parece que al alcalde le pesa levantarse a las 5 de la mañana, pues lo subraya y se compara con los cafetómanos de las 11, lo que evidencia que a tres meses de su gobierno ya se siente abrumado o que, por lo menos la serenidad no es una de sus virtudes. Y demuestra que está muy lejos de compartir la famosa frase de Thomas Jefferson, que prefería tener “periódicos sin democracia, que democracia sin periódicos”.
En las definiciones del diccionario de huevón encontramos que significa en primer término, excesivamente tranquilo, retardado; como americanismo, lento perezoso; una segunda acepción como americanismo nos dice que huevón es un tonto, pesado.
Ahora bien, etimológicamente huevón es el de testículos grandes. Por ello, una de los primeras reacciones al exabrupto riquelmista provino de una dama “bloguera”, que amablemente le advirtió a Miguel Angel Riquelme: “No, Sr, alcalde, no son huevones, lo que pasa es que quizá usted tiene las manos chiquitas”.
En los días subsecuentes al exabrupto, algunos reporteros enfrentaron a Riquelme Solís con la intención de despejar dudas: “¿Yo sí puedo tomar café a las 11 de la mañana?”. La muy seria y cortante respuesta fue: “eso que dije no iba dirigido a ti”.
Es de destacar que la pequeña muestra de intolerancia de Riquelme Solís ocurre dentro de los primeros 100 días de gobierno, es decir cuando se supone que disfruta de la clásica luna de miel. ¿Qué ocurrirá cuando haya quedado atrás este período? O no están haciendo su trabajo los colaboradores en materia de imagen o el alcalde los ignora.
Por lo pronto, no perdamos un minuto más y vámonos a tomar café antes de que nos den las 11 de la mañana, hora prohibida para ingerir café, según decreto del presidente municipal.


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