A contrapié

Las cuotas sindicales

Por lo menos en lo que respecta a la Sección 9 del Sindicato Industrial de Trabajadores de Artes Gráficas (SITAG) la devolución de cuotas sindicales llegó para quedarse.
Cuando en los ámbitos regional, estatal y sobre todo nacional se discute y se polemiza sobre la transparencia y la rendición de cuentas al interior de las organizaciones sindicales, resulta que en la Sección 9, cuyos integrantes elaboran este periódico, ya se dieron, no uno sino varios pasos adelante.
Porque aquí no solamente hay rendición de cuentas y una total transparencia en el manejo de los recursos económicos, producto de las cuotas sindicales y de las prestaciones contractuales, sino que desde hace ocho años y medio, se decidió, por mandato de la asamblea –órgano máximo de decisión de la Sección- que al finalizar la gestión de cada comité seccional, los trabajadores reciben el dinero que administra el Comité, por conducto del encargado de la cartera de finanzas. Y solamente se deja para la entrante representación sindical una cantidad mínima a fin de poder hacer frente a posibles contingencias.
En esta práctica, por supuesto, hay desventajas. Y se les ha dicho clara y repetidamente en las asambleas: no se puede pensar en proyectos a mediano o largo plazos; no se puede proyectar un crecimiento sustancial como organización sindical. Bajo esta práctica es difícil reunir los suficientes recursos. La réplica de algunos trabajadores miembros de la Sección es contundente: de todos modos no se juntan esos recursos necesarios, refiriéndose a amargas experiencias pasadas en su historia sindical muy propia, experiencias que se repiten una y otra vez en el contexto nacional en muchos sindicatos como resultado del corrupto manejo de las cuotas sindicales.
Hoy día el sindicalismo sufre satanización en nuestro país, derivada de abusos en la responsabilidad al frente de un sindicato. Creemos en la autonomía sindical, en cuanto a que nadie, salvo los trabajadores adheridos, son los únicos facultados para exigir la rendición de cuentas y la transparencia en el manejo de sus cuotas y de los asuntos inherentes a su organización. Los hechos son que la mayoría de las acusaciones están fundadas y que  hay líderes tras las rejas.
Yo no sé si la Sección 9 del SITAG esté abriendo o mostrando algún camino, pero es indudable que aquí la transparencia llegó hace casi diez años; que más para bien que para mal la devolución de cuotas llegó para quedarse, lo cual pudiera representar algún ejemplo en la manera de hacer las cosas en los sindicatos.


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