A contrapié

Los autos chuecos

Hay muchas razones para proceder contra los autos internados ilegalmente en el país. No pagan impuestos, contaminan y se supone tienen que ver con el tema de la inseguridad. Sin embargo, no se puede tomar una decisión aislada como entidad federativa para terminar con el problema.Ni se avizora que sea  ejemplo para otros estados. A las autoridades de Durango simplemente no le interesa tomar este tipo de medidas.Se entiende que una persona poseedora de un automóvil “chueco” lo adquirió a un precio bajo o bien se lo dejó aquí un pariente que vino de visita. Y algo muy importante: que utiliza el mueble en su trabajo. Por ello ocasionalmente hay o había programas federales de regularización.En años pasados había quienes comerciaban con este tipo de vehículos. Pero sufrían para traerlos, tenían que ser conocedores de las “brechas”, ya que no se arriesgaban a transitar por carretera, so pena de que la Policía Federal se los decomisara. Hoy esos autos vienen por autopista y en caravana; por lo menos en pares pagando, claro, las correspondientes cuotas sin recibo.Y es que vivales como José Guadalupe Barrios tuvieron la brillante idea de defender a los poseedores de autos ilegales convirtiéndose luego en alentadores de la introducción de los mismos. Y así, del mueble de trabajo surgieron los autos de lujo. Hoy vemos carísimos Cadillac y BMW que se sienten intocables con sus placas de Onappafa.Con 70 mil chuecos en Coahuila, la estrategia gubernamental no se prevé que termine con el problema.  Ni siquiera el tema de la seguridad está plenamente justificado, pues hoy los criminales andan más cómodos en un auto nacional con placas y documentación en regla aunque solo lo tomen “prestado” mientras cometen su fechoría. Luego lo abandonan.  En una zona metropolitana como la de La Laguna no se pueden tomar decisiones que incidan en una sola entidad. Y un ejemplo muy claro lo vemos en un elevado número de vehículos circulando por Torreón con placas de Durango, como nunca se había visto antes. Y no son automovilistas que vivan en Gómez Palacio o Ciudad Lerdo. Muchísimos torreonenses prefieren ir a Gómez y pagar menos por sus láminas y aprovechar las facilidades que otorgan en la vecina ciudad.A final de cuentas la reciente ley aprobada constituye una medida muy antipopular que no resuelve el problema de la introducción ilegal de autos en el país y ni siquiera abona al combate de la inseguridad.  Si acaso, servirá para desalentar a gente como Guadalupe Barrios. 


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