A contrapié

Torreón, Laguna

Escuché hace días casualmente en una radiodifusora local  el concepto de “Torreón-Laguna”, refiriéndose al aniversario de la estación.  Inevitablemente  evoqué el sueño lagunero: el Estado de La Laguna. El Estado Libre y Soberano de La Laguna. No se oye tan mal. Torreón, Laguna; Gómez Palacio, Laguna; Lerdo, Laguna, Matamoros, Laguna. Y todos los demás municipios de esta comarca. En lugar de Torreón, Coahuila; en vez de Gómez Palacio, Durango.
La iniciativa, por supuesto, tiene muchos años y seguramente pasarán muchos más antes de que se concrete. Pero nunca había tenido tanto empuje como en la actualidad; no se había registrado  tanto entusiasmo  y organización como ahora.
La exigencia de crear al llamado Estado 33, el Estado de La Laguna ya data de más de medio siglo y claro que no es la única en el país. En otras regiones naturales, principalmente La Huasteca, también han surgido proyectos tendientes a conformar una nueva entidad.
Aquí Manuel Negrete III, Edmundo Gallardo y Manuel Pinto tienen años participando como Comité Constituyente del Estado de La Laguna, y en los 90 llevaron la iniciativa hasta la capital del país. Pero se trató de un grupo sin mayor respaldo de la comunidad lagunera; la mayoría de los laguneros ni siquiera se dieron por enterados del movimiento, a diferencia del actual, que seguramente conseguirá las 500 mil firmas propuestas.
Si la lagunera es la novena zona metropolitana más importante del país y  si Torreón representa el 47 por ciento de la producción económica en la entidad hay argumentos que respaldan el proyecto. Pero el solo hecho de que como región debe su nacimiento y desarrollo a los ríos Nazas y Aguanaval –hoy contenidos en obsoletas presas- justifica  que sus habitantes sean independientes  políticamente. Como la región, las quejas y exigencias surgen de manera natural y lógica ante la poca atención prestada por los gobernantes en turno de uno y otro lado.
La nueva entidad federativa, con sus 20 municipios, está muy lejos de quedar constituida, pero todo indica que el movimiento ya no se detiene y que se trata de pasos firmes los que se han dado hasta ahora. Y en la medida en que se mantenga y diversifique sus acciones inherentes a conseguir el objetivo habrá mayor atención de las autoridades.
Y como zona metropolitana, que se consolida cada vez más, ahora con la homologación de reglamentos, puede significar, no que se haya optado por mantenerse en el esquema de zona metro, sino un paso más, como un antecedente del Estado de La Laguna.


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