A contrapié

Cuba y la fiebre del oro

La nota del influyente periódico español El País parece exagerada: dice que a raíz de la distensión de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba y el inminente levantamiento del bloqueo comercial, casi a diario llegan a la isla delegaciones de países de todo el mundo para explorar posibilidades de inversión y la instalación de nuevas embajadas, mientras que los cubanos en Miami envían remesas a sus parientes para que compren terrenos y locales con la seguridad de que los revenderán por 20 veces más.

Dice la información que no sólo el turismo es el sector apetecido por los ejecutivos desde que empezó a haber negociaciones entre ambos países, sino que también “aterrizan banqueros, instaladores de fibra óptica, concesionarios, empresas mineras, distribuidores de lácteos, farmacéuticas”. El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, y un amplio séquito estuvieron hace días en Cuba.

Y uno se pone a pensar en la fiebre del oro californiana. Y en la ciudad mítica de El Dorado.La información de El País no exagera.

También advierte que la llegada de delegaciones responde a una realidad: sin ahorro interno para acometer proyectos de desarrollo, la isla necesita capital extranjero. Su salida de la lista de patrocinadores del terrorismo podría facilitar las cosas.

En contraparte, los obstáculos para cristalizar inversiones tienen que ver con la legislación laboral, la dualidad monetaria, la obligatoriedad de contratar a trabajadores señalados, la necesidad de interactuar con militares que controlan las principales empresas. Y sobre todo, el principio del gobierno cubano: sin ricos ni clases sociales.

Y vaya que hay ejemplos de los límites impuestos a la acumulación de riqueza.

La compañía de películas y series online Netflix, nos refiere la información, como no necesita instalarse en Cuba, aprovechando las nuevas tecnologías, se adelantó a invertir  y opera ya con suscripciones mensuales.

Que la nueva realidad sea para bien de Cuba y los cubanos. Mientras tanto, de este tema ha hablado extensamente el embajador de Cuba en México, Dagoberto Rodríguez Barrera, durante su visita de dos días a Torreón, para difundir, además, los destinos turísticos que ofrece la siempre codiciada isla del Caribe. 


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