Entorno Empresarial

Las reformas y la productividad

Como se sabe, en la actual administración federal se echaron a andar 11 reformas conocidas como reformas estructurales, con el propósito, entre otros, de elevar la productividad, tema del cual se ocupan seis de esas reformas.

Es claro que una de las reformas más relevantes es la energética, que incluye la parte petrolera y la eléctrica. Esta reforma implica que a partir de ya se abre a Pemex y a CFE a la inversión privada sin distinción del origen del capital. Este proceso ha implicado hacer reformas constitucionales que desde luego traen aparejadas reformas a casi una treintena de leyes secundarias más las reglamentaciones específicas.

En estas reformas se crea la figura de Empresa Productiva del Estado que es en lo que se convertirían tanto Pemex como CFE, y que como tales estarían obligadas a generar productos y servicios más competitivos, lo que se espera debiera empezar a suceder en un par de años en adelante. Bajo estos supuestos esperaríamos mejores niveles de precios en gasolinas, energía eléctrica y gas natural por mencionar tres de los más relevantes a nivel de consumidor sea este doméstico o industrial, particularmente cuando este último sector ha sufrido los embates de precios altos y escasez en los insumos derivados del petróleo que actualmente importan en el sector petroquímico y de plásticos.

¿Cómo puede ser competitiva una empresa que se enfrenta de forma cotidiana a estas problemáticas? ¿Cómo puede una sociedad mejorar su nivel de vida cuando la mitad de su tanque de gasolina o una tercera parte del gas que consume son importados? Bajo este esquema los verdaderos ganadores del juego son las empresas extrajeras que nos venden estos y otros insumos.

Bien llevada y mejor administrada, esta reforma no tendría lugar a discusiones estériles ni sería foco de las arengas políticas de algunos vividores del México arcaico que se niegan a conceder el beneficio de la duda. Pero eso sí, si la transparencia sigue siendo opaca en los manejos, la corrupción y la podredumbre siguen, estaremos entonces aventándole más leña al fuego y dándole los argumentos perfectos a los detractores para que desde ahora la califiquen de una reforma anti patriota y entreguista. ¿De qué lado queremos jugar?