Entorno Empresarial

La reforma que falta

Es muy pronto para que el panorama social se esté descomponiendo en el presente gobierno. Los brotes de violencia con razón o sin ella se están sucediendo de forma e intensidad cada vez más creciente. Este México se está despertando pero desbocado, sobre todo en los estados sureños del país como Oaxaca y Guerrero, pero parece que también alcanzan a Michoacán, a Morelos y al Distrito Federal.

Hay una reforma largamente esperada y aún pendiente que es la reforma social, que no se refiere únicamente a educación, sino a salud, al combate efectivo a la pobreza, al combate a la discriminación social, a una mejor distribución de la riqueza, a pagos de salarios más justos indizados a la productividad, pero también a la aplicación pronta de la justicia.

Es tiempo de que se dejen de hacer cálculos políticos como los de la ecuación de que un pobre es igual a una despensa e igual a un voto.

Esta descomposición social más temprano que tarde alcanzará a la inversión productiva si no se resuelven estos temas torales, las reformas como la energética pueden ser excelentes pero su aplicación estará por verse si no se erradica la inseguridad que campea en varios estados del país.

La inversión no puede llegar porque no se ofrecen las garantías para que fluya sin riesgos.

El tema de Guerrero es para tomarse muy en serio. El hecho de que un Presidente de la República abra los espacios de diálogo por casi seis horas para escuchar a los padres de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, es una acción sin parangón en la historia reciente de México, lo que revela la sensibilidad del Primer Mandatario.

Pero también revela el grado de preocupación que existe porque el Estado mexicano no está siendo capaz de brindar garantías y seguridades a sus ciudadanos, lo que es una obligación del Estado.

La impartición de justicia es algo que se nos olvidó desde hace años.

No es posible que en un país como el nuestro que quiere insertarse en un nuevo modelo de desarrollo, la impunidad sea cosa de todos los días, en donde se cometen delitos de toda índole y no haya responsables.

Bajo esa tónica la inconformidad ciudadana irá en aumento manifestándose de formas cada vez más violentas sin que se pueda hacer mucho por contenerla. ¡Cuidado!