Entorno Empresarial

México sobre ruedas…

La Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) es un esfuerzo de los países latinoamericanos por construir una ruta hacia una Unión Económica a futuro. Para su operación, ALADI se estructura en varios tipos de acuerdos dentro de los que se encuentran los de Complementación Económica (ACE). Uno de ellos es el ACE #55 que se tiene en vigor entre Brasil y México para el sector automotor.

Brasil ha sido tradicionalmente un fuerte productor de automóviles en América Latina; sin embargo, México ha crecido sustancialmente en este sector dadas sus enormes ventajas en mano de obra, su cercanía con los Estados Unidos que es el mayor consumidor de automóviles del mundo y el TLCAN en vigor desde 1994.

Este escenario ha hecho que cada vez más y más armadoras se instalen en nuestro país, lo que lo ha llevado a convertirse en el séptimo fabricante mundial y el primero en América Latina, desplazando a Brasil de ese ranking que ostentó por varios años, y lo que también ha significado que en 2014, México haya desplazado a Japón por primera vez en la historia como mayor proveedor al mercado norteamericano.

En razón de este desempeño mexicano en el sector automotriz, en marzo de 2012 los brasileños renegociaron con México una restricción por tres años a la importación de automóviles ligeros de origen mexicano hacia su mercado con el fin de proteger a sus fabricantes domésticos. Ese acuerdo se vence el 18 de marzo próximo y se esperaba el regreso al libre comercio en el sector entre estas dos naciones a partir del 19 de marzo; sin embargo, Brasil se ha opuesto terminantemente y busca una ampliación al acuerdo por cinco años más del sistema de cuotas en vigor, debido a que la producción de autos en Brasil cayó en más del 15% en el 2014 y sus exportaciones se desplomaron en un 27%, motivado en parte por los problemas de Argentina, su mayor importador.

Ante este panorama y dada la gravedad de la crisis en este y otros sectores de la economía brasileña, se espera que el acuerdo sea prorrogado cuando menos por tres años más. Entretanto las delegaciones mexicana y brasileña han seguido manteniendo reuniones bilaterales para tratar de zanjar estos desacuerdos intentando llegar a un convenio favorable para las dos partes.