Entorno Empresarial

Corrupción en México

Sinónimo de “el que no tranza no avanza” y tantas otras que han hecho que en la práctica del fenómeno de la corrupción se tome como “normal” en México.

Así vemos casos como el de Oceanografía y HP, por mencionar solo algunas corporaciones de las muchas que han salido a la luz pública por sus formas de hacer negocios en nuestro país.

Transparencia Internacional publica anualmente los rankings de corrupción a nivel mundial; en el 2013 coloca a nuestro país como el más corrupto de América Latina compartiendo con Argentina esa honrosa posición.

Asimismo a nivel mundial, nos ubica en la posición 105 de 176 países, al mismo nivel de Filipinas, Albania, Mali o Kosovo.

El premio de consolación es que hay 71 países más corruptos que el nuestro y eso aliviana nuestras cargas de conciencia. Se dice con datos creíbles que la corrupción en México ronda anualmente los 100 mil millones de dólares y el Banco Mundial sostiene que este indicador representa un 9% de nuestro PIB anual.

En México la corrupción pareciera un deporte nacional al que jugamos para ver quién es el más listo y que pueda hacer más tranzas sin que se le castigue y como también somos reyes de la impunidad, donde políticos, líderes sindicales y hasta empresas privadas, le entran a este jugoso deporte que en México simplemente no se castiga sino que parece que se alienta.

Así, de la lista sobre los 10 mexicanos más corruptos en 2013 publicada por Forbes en Estados Unidos, la mitad de ellos son ex gobernadores, todos ellos del PRI, y uno de ellos tamaulipeco, dos líderes sindicales también priístas, un hermano de un ex presidente priísta.

Por supuesto que los panistas no cantan mal las rancheras con Genaro García Luna y Alejandra Sota, del sexenio calderonista completando la lista.

Es un tema que preocupa al empresariado mexicano, según revela una encuesta en donde el 70% de los CEO consideran a los sobornos y la corrupción como las principales amenazas para el desarrollo empresarial y el 95% de ellos señaló que es importante generar una cultura sobre el comportamiento ético.

Aquí tanto peca el que mata la vaca como el que le detiene la pata. ¿Usted qué opina? ¿Nunca ha dado una mordida? El que esté libre de culpa que tire la primera piedra.