Tribuna sembradora

La verdadera amistad

La verdadera amistad […] está más allá de lo deleitable y de lo útil.
Ideario Sembrador, I, f.

El citado Ideario dice un poco más acerca de la amistad. Señala que “es incumbencia cordial y profunda de ayudar al amigo en la empresa de vivir”. Y si en todo tiempo fue un valor perdurable el cultivo de la amistad, más lo es en estos tiempos de mudanza, cuando pareciera que lo único que cuenta es lo material, lo tangible, lo que deslumbra.

Apenas ayer fue el Día de San Valentín. Y la gente manifestó ese amor y esa amistad de muy diversas formas: con la oración por la persona amada, con un telefonema o mensaje del celular, con una flor, con un pequeño obsequio, con una sonrisa… Existen tantas maneras de agradar a los demás…

Pero, ¿qué es un amigo? Alguien que se da, que está presto a servir, que no toma a mal lo que decimos, que no se siente, que no nos envidia, que tiene paciencia con nosotros, que nos acompaña en las diversas etapas de la vida, que es como el vino añejo que entre más tiempo pasa mejor aroma adquiere.

No siempre entendemos esto de la amistad. Pensamos que es amigo aquel que consiente todos nuestros caprichos, nuestros excesos, nuestras modas y extravagancias. Y nada más falso que esto. Amigo es aquel que, cuando percibe que actuamos mal, nos reconviene y alerta, nos corrige y nos centra, nos aplaca y nos ubica. ¿Para qué y por qué? Para que no caigamos en error y para que no perdamos la buena imagen y el respeto que hemos alcanzado ante los demás.

Seguramente, en la mayoría de los casos, las muestras de afecto y estimación prodigadas en el Día del Amor y la Amistad han sido sinceras. No obedecen a un mero afán de lisonja o de preparación para solicitar un favor o un premio; son, simplemente, para agradecer algo que han recibido de nosotros o, sencillamente, porque les nace ser solidarios y afectuosos con nosotros (Club Sembradores de Amistad Regiomontano AC).  

jose.mendirichaga@udem.com.mx