Tribuna sembradora

Una orfandad virtual

Los niños migrantes
no tienen mañana.

Alejandro Solalinde

 

El tema de los niños centroamericanos que llegan a la frontera de México, algunos de los cuales pasan a los Estados Unidos, es estrujante. La estadística señala que en menos de un año han pasado 57 mil niños a Norteamérica, muchos de los cuales han sido regresados por las autoridades migratorias del vecino país. Proceden estos menores especialmente de Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador.

¿Cuáles son algunas de la razones para que se dé este fatídico fenómeno? Uno, los padres simplemente los abandonaron; dos, los niños van buscando a los padres, que se les adelantaron en el riesgoso viaje; tres, son señuelo de los adultos para que el gobierno norteamericano los ayude; cuatro no hay dos padres desde el país de origen, hay padre o madre simplemente. Pero esta realidad es sumamente compleja y riesgosa, porque los niños pueden ser víctimas de abuso psicológico o sexual, de trabajo sin remuneración, de falta de escuela, de muchas cosas más. En el trasfondo de todo este éxodo infantil están la carencia de oportunidades para los padres y economías maltrechas en los países de origen.

Hay que reconocer el esfuerzo de las iglesias, y particularmente la de la mayoría, la católica, para trabajar los episcopados de esos países de origen, tránsito y destino, mediante colectas, educación, salud, cobijo y otras medidas. La presencia del secretario de Estado del Vaticano en México, Pietro Parolin, tiene este sentido, para el recientemente realizado Coloquio México-Santa Sede sobre Migración Internacional y Desarrollo.

Vamos a ser testigos de dos posturas encontradas en los Estados Unidos: quienes rechazan a estos pequeños migrantes, solicitando su criminalización; y quienes, movidos por la misericordia claman por su reinserción familiar y social. Obviamente, estamos con los segundos (Club Sembradores de Amistad Regiomontano AC).

 

jose.mendirichaga@udem.com.mx