Tribuna sembradora

El nuevo año

La esperanza puede formar parte
de este pequeño ejercicio.
George Steiner

Año con año, el final del mismo representa la suma y resta de lo logrado, la revisión de lo hecho u omitido. Pero el inicio es siempre esperanzador: queremos llegar a concretar ciertos objetivos, por más sencillos que éstos parezcan. A veces es la adquisición de un aparato doméstico, el enganche de un terreno, la compra de un auto, pero también la reconquista de un afecto o de una amistad, el fin de un distanciamiento, la armonía en el equipo de trabajo o, en un plano más colectivo, la mejora de la nación, el fin de la inmunidad, la plenitud de la democracia, la reducción de la pobreza.

Los humanos somos altamente complejos, porque somos seres dotados de razón y podemos hacer uso de nuestra libertad de la manera que queramos. Ello no significa que podamos hacer lo que nos venga en gana, pero, si actuamos de acuerdo a nuestras convicciones rectamente formadas, si seguimos la voz de la conciencia o de Pepe Grillo en el cuento de Pinocho, estaremos en lo recto, en lo natural, en lo ético.

2014 nos presenta 365 días de posibilidades. Y la persona humana es, sobre todo, posibilidad. Así lo dicen los filósofos existencialistas Martin Heidegger, Karl Jaspers o Nicola Abbagnano.

Hay la posibilidad del bien, de la solidaridad, de la verdad, del afecto, aunque también existe la posibilidad del mal, del egoísmo, de la mentira, del desamor. En esto estriba nuestra grandeza: en que tenemos libertad.

Empezar con estos propósitos es importante. Fijar la meta y seguir la brújula del norte. Vamos seguramente a tropezar con algunos obstáculos, pero son salvables si tomamos consejo y lo seguimos, si no caminamos solos.

Y debemos hacerlo en lo individual, familiarmente, en el trabajo y en la comunidad religiosa, en el club y en el partido, en la colonia y en el sindicato.

¡Iniciamos!  

jose.mendirichaga@udem.com.mx