Tribuna sembradora

Sesenta años de la Cervantina

No hay cultura sin lectura. Octavio Paz

Este miércoles 5 de noviembre, la Biblioteca Cervantina del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ubicada en la Rectoría, cumple 60 años de vida. Todo inició cuando don Carlos Prieto Fernández donó al Tecnológico de Monterrey su acervo de cerca de mil libros cervantinos, entre los que destaca El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, en más de cien traducciones y con ediciones tan antiguas como la de Bruselas de 1607 o la de Milán, de 1610.

Es una maravilla esta Biblioteca, la que no debe dejar de visitar todo amante de la lectura y todo admirador de fotografías, mapas, manuscritos, obras artísticas y objetos prehispánicos y coloniales.

Tiene ocho incunables y cientos de manuscritos de gran antigüedad. Ese primer impulso de quien fuera presidente de la Fundidora Monterrey, propició que el acervo se fuera incrementando, lo que se logró por la gestión de las autoridades del Instituto y por iniciativa de generosos donadores. Hoy, además de colección Carlos Prieto, la biblioteca cuenta con los fondos bibliográficos Salvador Ugarte, Guajardo Suárez, Pedro Robredo, Méndez Plancarte y Alfonso Junco; con las colecciones Agustín Basave, J. R. Conway, y Conde-Zambrano; y con los Fondos Fotográficos ITESM, Jesús R. Sandoval, Desiderio Lagrange, Isauro Villarreal y Alberto Flores Varela.

Desde 1996, al no haber ya espacio suficiente para nuevos fondos, en la Biblioteca Central se habilitó un área para la colección Ignacio Bernal, la Fototeca y la Mapoteca de la Cervantina. Docenas de investigadores consultan esta biblioteca y miles de docentes y estudiantes del ITESM y de otras instituciones acuden a sus valiosos materiales. Sus directores han sido Eugenio del Hoyo y Ricardo Elizondo, y actualmente Daniel Sanabria Barrios, un entusiasta profesional que le ha dado fuerte impulso.

¡Larga vida para la Cervantina!