Tribuna sembradora

Relaciones EU-Cuba

Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba

San Juan Pablo II

 

La reciente medida anunciada por el presidente norteamericano Barack Obama, en el sentido de restablecer las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos, rotas desde 1962, es un positivo anuncio que puede ser el inicio de un diálogo que fructifique.

Existen actos que son de gobiernos y hay actos que son de los pueblos. Los primeros suelen ser autoritarios; los segundos, difícilmente implican odio o rechazo. La verdad es que lo que las once administraciones de Estados Unidos habían seguido con Cuba, fueron actos de gobierno: la proclama 3447 de 1962, la Ley Torricelli de 1992 o la Ley Helms-Burton de 1996, fueron actos unilaterales, lo que en el seno de Naciones Unidas una y otra vez fue rechazado.

Hay que reconocer a Obama su esfuerzo por flexibilizar las medidas del embargo y su interés por esta apertura. “El nuevo reconocimiento con Cuba da a Estados Unidos la oportunidad de influir en los acontecimientos de la isla, en un momento de cambio generacional”, ha dicho el mandatario norteamericano, al tiempo que ha agregado que 50 años de tratar de derrocar al gobierno de los hermanos Castro mediante el aislamiento internacional, no ha funcionado.

¿A quién perjudica seriamente el embargo económico y financiero de Estados Unidos a Cuba? Al pueblo cubano, carente de alimentos, medicinas, ropa, calzado, materiales químicos, tecnología, automóviles y camiones, tractores y muchos otros insumos y productos. Quedan en la agenda asuntos como el intercambio de reos políticos, el fin de las sanciones norteamericanas a empresas y particulares que han comerciado con Cuba, y muchos otros temas, pero esto puede ser el inicio de un cambio, no donde se sepulte el socialismo cubano, pero sí donde posiblemente se matice con algunos elementos del capitalismo internacional.

Para todos los amables lectores, un feliz año 2015.

 

jose.mendirichaga@udem.com.mx