Tribuna sembradora

Posadas

Que se allanen las cuestas y se nivelen los declives. Porque va a mostrarse la gloria de Yavé […]. Isaías

En víspera del inicio de las fiestas decembrinas, el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, recordó a la ciudadanía que “las reuniones navideñas no son necesariamente posadas”. Y agregó: “La gran cantidad de eventos sociales en los que nos vemos comprometidos, nos pueden llevar a creer que eso es la Navidad, y no. Eso es sólo una parte de lo que realmente significa esta fecha”.

Ya en otras declaraciones y en las propias homilías de los últimos domingos en la Catedral, el arzobispo Cabrera ha recordado que la Navidad es Jesús; que la Navidad es el misterio de la Encarnación, mediante el cual Dios tomó la condición humana en la persona de su Hijo Unigénito, naciendo de María Virgen y teniendo por padre putativo a San José.

A esta Sagrada Familia rezamos y cantamos en estos días en las posadas, mediante las cuales nos preparamos para la celebración de la Navidad. Seguramente en Europa, antes de la Colonia, existían ya fiestas previas a esta celebración, pero en la Nueva España, gracias a los misioneros, las posadas constituyeron una efectiva forma de difundir la buena nueva entre los indígenas, mestizos y criollos. Por eso son tan mexicanas las posadas, hermosa manera de celebrar este gran misterio en alegría.

Volviendo al mensaje episcopal de don Rogelio, hay que tener prudencia en las celebraciones decembrinas, evitar gastos excesivos en bebidas alcohólicas y su consumo, y no sólo dar regalos sino fomentar la convivencia entre quienes nos llamamos creyentes.

Ha sido bueno el consejo del arzobispo. Porque se nos puede olvidar qué es lo fundamental de estas fiestas: Cristo Jesús. Otras vez Isaías: “Porque nos ha nacido un niño, nos ha sido dado un hijo, que tiene sobre su hombro la soberanía, y que se llamará maravilloso, consejero, Dios fuerte, Padre sempiterno, Príncipe de la paz”.

jose.mendirichaga@udem.com.mx