Tribuna sembradora

Nueva Purísima

Tal vez estamos acercándonos a un momento de crisis de la vida urbana.

Ítalo Calvino

 

Curante la primera mitad del siglo XX, Monterrey tuvo en sus barrios del primer cuadro a una creciente población, la que a partir de la otra mitad del siglo se fue moviendo hacia Anáhuac, Linda Vista, Cumbres, Contry y Valle. En esa primera conformación urbana, las parroquias y templos, con sus respectivas plazas, dieron nombre y cohesión a sus moradores: Catedral, Sagrado Corazón, El Roble, San Luis Gonzaga, San José, Dolores, La Luz, La Purísima.

Quienes viven, trabajan o aman la parroquia, plaza y antiguo barrio de La Purísima están haciendo algo muy positivo, mediante un ejercicio de convivencia para recuperar la zona, como lo fue otro festival más, de los varios que han realizado, y que incluyó el pasado domingo: concurso de graffiti, espectáculos musicales y escénicos, variados alimentos, venta de productos artesanales y demostración de patinetas.

En este proyecto hay gentes tan valiosas como María Elena García, Ricardo Padilla, Diego Enrique Osorno, Gonzalo Ortega, Juan Carlos Merla, Diamantina González, Óscar Estrada y Luis Quiroz, entre otros, que están empeñados en este movimiento de rescate urbano, en una zona que alberga, además de las casas habitadas por familias, oficinas, cafés, librería, templos, hoteles, cine y tiendas, porque allí están La Purísima y el Templo Adventista, el Cinema Río 70, el Instituto Mexicano-Norteamericano de Relaciones Culturales, la Sociedad Dante Alighieri, el Centro Vocacional, CADHAC, Yesera Monterrey, Librería Gandhi, la Casa Universitaria del Libro, las universidades CEU, U-ERRE y Metropolitana, y muchos otros establecimientos.

Tal esfuerzo de regeneración merece aplaudirse. Si esto mismo se va dando en otras plazas y barrios del primer cuadro, será más fácil salvar lo que se deterioró por movilidad urbana y desdén (Club Sembradores de Amistad Regiomontano AC).

jose.mendirichaga@udem.com.mx