Tribuna sembradora

Jerusalén dolida

El fundamentalismo no es en modo alguno exclusivamente cristiano.

José Arregui, teólogo

 

El atentado a la sinagoga del barrio de Har Nof en Jerusalén perpetrado el día martes por la mañana, lo que causó la muerte a cuatro rabinos y a uno de los asesinos árabes, donde hay además ocho lesionados, resulta ser el peor de los ataques en los últimos seis años. Sus agresores fueron dos primos ligados al Frente Popular para la Liberación de Palestina.

Como reacción al ataque a la citada sinagoga, el premier israelí Benjamin Netanyahu afirmó: “Como país nos vengaremos de cada terrorista y de quienes los envían”. Y agregó: “Estamos bajo una ola de terrorismo. Responderemos con puño de hierro al cruel asesinato de hoy en un lugar donde se reza a Dios, que es resultado directo de la incitación a la violencia que lideran Hamas, Yihad y Abu Mazen”.

Abú Mazen, premier palestino, por su parte, condenó el ataque con las siguientes palabras: “La presidencia palestina condena todo ataque que tenga como objetivo a civiles, sin importar quién lo haya cometido. Condenamos el ataque que causó la muerte a los que oraban en uno de los lugares de rezo de Jerusalén. Pedimos el cese de las provocaciones en la Explanada de las Mezquitas y la incitación a la violencia de ministros del gobierno israelí”.

La comunidad internacional ha dejado escuchar su voz. Por ejemplo, el secretario de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, condenó el ataque y señaló que “los choques entre palestinos y las fuerzas de seguridad de Israel continúan casi a diario”; y Amnistía Internacional declaró que “los hombres armados que atacaron a los feligreses han mostrado un absoluto desprecio a los principios fundamentales de humanidad”.

Lo que es indudable es que, como causa de esta violencia, existe un sentimiento de superioridad por quienes se arrogan la verdad absoluta en materia de fe religiosa y caen en acciones que son fruto de la intransigencia.

jose.mendirichaga@udem.com.mx