Tribuna sembradora

Diciembre, mes de celebraciones

En memoria de Vicente Leñero, maestro de maestros

Ya estamos en el último mes de 2014. El momento está marcado por el esfuerzo que implica cerrar un ciclo y prepararnos a uno nuevo, pero donde también aparecen bastantes festividades. Iniciamos, particularmente en México, con la celebración de la Virgen de Guadalupe el día 12, en que conmemoramos las apariciones de María Santísima a San Juan Diego, singular mensajero ante el obispo Zumárraga en el deseo de la Virgen Morena para que se le edificara un templo en el Cerro de la Nariz o del Tepeyac, lugar donde a la diosa Tonantzin se sacrificaban infantes, con el fin de lograr lluvia, buenas cosechas y salud.

Octavio Paz y Carlos Fuentes, cada uno en diferentes textos, señalan que es la fiesta mayor de los mexicanos.

El día 16 inician las posadas: una tradición también muy nuestra, en la que nos preparamos para el nacimiento de Cristo Niño: en el portal de Belén, pero también en cada uno de nuestros corazones. Culmina la novena el día de Nochebuena o 24, mismo en que se va a misa o a la celebración religiosa, se reza en familia, se canta a los Peregrinos Jesús, María y José, y se cena en familia, siendo el 25 el día de la Navidad o Natividad del Señor, fiesta mayor en la liturgia romana y en la tradición occidental. Algo nos ha sucedido de un tiempo a la fecha: que el Esperado, el Mesías, no es recibido como debiera serlo. Lo dicen los adornos privados y públicos. Son Santa, los renos, la Estrella, pero no Cristo. Las compras, la comida, la bebida, los juguetes y otros distractores, nos han hecho atender con mayor interés lo material que lo espiritual.

Finalmente, cierra el mes con el día último del año. La noche suele ser larga y divertida. Puede haber baile, cantos, cena, brindis. Ya desde allí se hace el balance del año y se formulan los planes, los propósitos de Año Nuevo. Lo dicho: diciembre es mes de celebraciones.

jose.mendirichaga@udem.edu