Tribuna sembradora

Autodefensas en la báscula

Michoacán ha salido avante de todas sus guerras. Enrique Krauze

El pasado lunes 27 de enero, en presencia de María Elena Morera, representante de la sociedad civil, se firmó en Tepalcatepec un pacto de legalización de las autodefensas, signándolo Alfredo Castillo, comisionado federal, y Fausto Vallejo, gobernador de Michoacán.

¿Cuáles son las funciones autorizadas de estas autodefensas, 30 de las cuales signaron el pacto? Auxiliar a las tropas, proporcionar seguridad a la población y ser órganos de información. Las armas y las personas deben pasar por un registro de la Secretaría de la Defensa Nacional, a fin de tener control sobre el tipo de armamento, así como para verificar que se trata de ciudadanos pacíficos.

Ahora bien, tal legalización no deja de tener sus riesgos, porque si bien es cierto que tales grupos surgen como expresión del hartazgo por inacción o connivencia de las policías o del mismo Ejército y Marina, también es verdad que no dejan de ser órganos de fácil penetración, como ha sucedido en Colombia, por lo que esta medida debe ser transitoria y condicionada, en virtud de que nadie debe estar por encima de la ley, ni puede hacerse justicia por su propia mano.

Habría que pensar que quienes integran las autodefensas son, en su mayoría,  propietarios y trabajadores de las actividades agropecuarias. Lo único que desean es que los dejen trabajar en paz y se garantice la seguridad de sus familias y bienes, por lo que la invitación a formar parte de las policías, como lo han expresado los gobiernos Federal y Estatal, no representa una verdadera solución al problema.

Lo que aquí ha sucedido es que se perdió la confianza en la seguridad pública; se impone, por tanto, la recuperación de la misma, no otra cosa. Y esto sólo se logra con la depuración de las corporaciones y la constante auditoría de la opinión pública (Club Sembradores de Amistad Regiomontano AC).

jose.mendirichaga@udem.com.mx