El Papa y la Curia Romana

En la Curia hay gente santa […],

pero también hay una corriente

de corrupción”.

Papa Francisco

Desde el comienzo de su pontificado, apenas en marzo de este año, Jorge Mario Bergoglio manifestó la necesidad de una reforma en la Curia Romana, organismo excesivamente centralizado que debe mirar hacia toda la Iglesia y no sólo al interior de su gobierno.

Durante los últimos días, el Vaticano ha ido manifestando de manara más clara este deseo del Papa de reformar la Curia. Por lo pronto, el que el Sumo Pontífice de la Iglesia católica haya convocado a ocho cardenales para que lo aconsejen sobre la mejor forma de realizar este cambio, es un buen signo de apertura. Entre esos cardenales están el hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, el chileno Francisco Javier Errázuriz Ossa y el norteamericano Sean Patrick O’Malley, habiendo además representación cardenalicia de los otros cuatro continentes.

En entrevista al diario La Repubblica, el papa Francisco mencionó que la Curia “tiene un defecto: es vaticano-céntrica. Ve y se ocupa de los intereses del Vaticano y olvida el mundo que le rodea. No comparto esta visión y haré todo lo posible para cambiarla. La Iglesia tiene que volver a ser una comunidad del pueblo de Dios, y los presbíteros, párrocos y obispos deben estar al servicio del pueblo de Dios”.

Va quedando claro que el Papa considera en este momento más urgente un Sínodo de Obispos que se aboque a los más importantes problemas de la Iglesia, que a la convocatoria de un nuevo Concilio, ya que en el Vaticano II se decidió “mirar al futuro con espíritu moderno”, pero hasta ahora “se ha hecho poco”, como reconoció el pontífice.

Es importante lo que se dé en esta institución humano-divina porque ella es guía espiritual de millones de fieles y porque la misma también representa una fuerza de educación y cultura en todo el mundo (Club Sembradores de Amistad Regiomontano AC).