Cartas oceánicas

Guns N’ Roses

Sobre el Arsenal pesaba el dudoso honor de jugar en un estadio Art Deco, Highbury siempre delicado con las formas, contrastaba con los campos tenebrosos que rodeaban al futbol británico de un ambiente gótico. La mudanza del viejo Highbury setenta años después al Emirates Stadium, significó otro cambio en la siempre high-tech trayectoria del Arsenal, un club que logra dominar el tiempo haciendo del modernismo su principal tradición. Al Arsenal de Herbert Chapman, el ideólogo, debemos la numeración en las camisetas, la luz artificial en los estadios, pintar el balón de blanco para distinguirlo en el campo, el marcador luminoso, el sonido local, la profesionalización de la cantera y la táctica en el juego. Cuando todos los equipos del mundo jugaban al 2-3-5, la International Board cambió la regla del fuera de lugar aboliendo el primitivo balonazo, el Arsenal que llevaba tiempo entrenando el 3-4-3 rompió la regla dando valor al juego colectivo, el espacio, el toque, las transiciones y los movimientos sin pelota: el Arsenal también inventó el mediocampo. Desde 1934 cuando Chapman muere entrenando, han pasado 11 técnicos por el Arsenal; léase de otra forma: 11 entrenadores en 80 años, solo la era Vergara en Chivas ha tenido 19 sin contar a Johan Cruyff. A pesar de la enorme influencia que los Gunners han tenido en el futbol espectáculo, son carne de cañón para los tesoreros del resultado, les acusan de ser el único club grande en Europa que todavía no ha podido ganar la Champions League, ni en éste ni en su anterior formato. Ayer el mejor Arsenal de los últimos años recibía como líder de grupo y Premier al Dortmund. Al final, como siempre, ganaron los alemanes (1-2), y los Gunners volvieron a ser rosas.