Cartas oceánicas

Ave del paraíso

Le pidieron a Neymar prestar servicios de figura ante la ausencia de Messi y cumplió. Los últimos dos partidos de su equipo en Liga y Champions confirman la evolución de un enorme futbolista. Su adaptación al juego del Barça fue automática, parece haber estado allí toda la vida no solo por la forma en que acompaña la jugada, sino por la constante búsqueda que hacen sus compañeros de él. Se acabó el adolescente personalista. En poco tiempo Neymar ganó protagonismo dentro de una alineación que apenas ha cambiado en los últimos años. Superar aquel viejo trauma del futbol europeo que acusa de exquisitos a los jugadores sudamericanos más habilidosos frágiles y delicados, es el único curso que al brasileño le queda aprobar, aun así triunfó en Glasgow, uno de esos campos góticos con espesa bruma, defensas chimuelos, áreas enfangadas, cantos gregorianos y peste a cerveza, Neymar pasó como un cisne por Celtic Park. La importancia del fichaje y su asociación con Messi es algo que todavía no alcanzamos a medir, efectivamente estamos frente a una pareja que en caso de entenderse pueden reventar cualquier campeonato. Aunque por ahora, Neymar parece haber encontrado su mejor juego justo durante la ausencia del argentino. La influencia de Messi no siempre ha sido positiva, a su lado estallaron Eto’o, Ibrahimovic y Villa, el caso de Neymar es distinto porque encuentra mayor protección metros por detrás. Hay un cambio todavía más significativo en su personalidad, de ser un goleador comprobado está encontrando otra forma de sentirse grande dentro del juego, participar en la elaboración del gol se le da tan bien como marcarlos. Nadie le va a exigir que cumpla una cuota de goles, vino a ser parte de la obra, no a rematarla.