Cartas oceánicas

Almacenes el Clásico

No es ese clásico donde Mourinho y Guardiola tomaban la palabra y se escuchaba el eco de su voz retumbar en la muralla china, aquel par era entrañable y un caso de estudio para evaluar las redes sociales. Ahora el ambiente es templado, ni Ancelotti y Martino son aquellos, dos panzones mansos que ahuyentan el fenómeno fan, pero Messi y Cristiano son los mismos y siguen trepados en la cima del futbol tapiando el cielo a balonazos. Me parece haber visto la imagen de Cristiano y Messi compitiendo en algún fresco de la Capilla Sixtina. Se suponía que mañana el Madrid entregaba la Liga, poco le faltó para llegar al Camp Nou a ocho puntos de los líderes, pero el futbol moderno cuyos tiempos se reducen a ganar, inaugura o finaliza épocas de un juego a otro en función de cualquier cosa, sobre todo en equipos tan expuestos satelitalmente donde se magnifican hasta las decimales en el porcentaje de posesión. El Madrid que frente al Barça sigue pareciendo un equipo remendado cada año, se presenta con posibilidad de asaltar el liderato. Todas las cosas menos Bale han recuperado su nivel; Ancelotti no es tan malo, Martino ningún genio, Messi el mejor, pero Cristiano está en mejor forma, el Madrid es candidato a todo, el Barça también y todavía siguen por debajo de Bayern y Dortmund, los equipos que les pintaron una raya en 2013 y que hasta hoy no han cruzado. El catálogo de artículos de lujo en los “Almacenes el Clásico”, incluye a Neymar y ese extraño dividendo llamado Bale, la alineación del brasileño es ideal para calarlo frente al Madrid, pero la del galés se antoja forzosa, obligada por cualquier gesto comercial que durante el juego ayude a recuperar la inversión, aunque sea vendiendo sus tres primeras camisetas.