El Pepesports

Un Pro Bowl deslucido

El Tazón de los Profesionales de la NFL se llevó a cabo por segunda ocasión en la sede del Super Bowl en lugar, como ha sido una costumbre, de Honolulu, Hawaii.

La Liga ha tratado de, en alguna forma, hacer este partido atractivo no solamente para los aficionados, sino también para los mismos jugadores.

Cada año vemos a grandes playmakers de la NFL que optan por no jugar el Pro Bowl, ya sea por evitar alguna lesión o para alguna otra lesión.

Si los Empacadores de Green Bay hubieran llegado al Súper Tazón, el quarterback Aaron Rodgers definitivamente jugaría a pesar de la ruptura que tiene en la pantorrilla, o el receptor de los Cowboys Dez Bryant, nunca estuvo en la lista de lesionados en toda la campaña o postemporada pero optó por no jugar ayer.

Esto no se ve en las otras Ligas profesionales de Estados Unidos. Este fin de semana en Columbus, Ohio, se jugó el Juego de Estrellas de la NHL y no veías a elementos como Alex Ovechkin decidir por no jugar en el evento.

En unas semanas más la NBA también tendrá su fiesta de estrellas, y elementos como LeBron James siempre participan. En las Grandes Ligas no ves a un pitcher decir “no voy a lanzar en el Juego de Estrellas” para descansar su brazo.

El quarterback de los Patriotas, Tom Brady, no es elegible para jugar este año el Pro Bowl, ya que su equipo calificó al Súper Tazón pero no ha jugado en los últimos cinco partidos de estrellas en el que ha sido seleccionado y ha estado disponible para el evento.

Ya son seis años de que se juega el Pro Bowl la semana previa al Súper Tazón y por obvias razones no participaron los elementos de Seattle o Nueva Inglaterra, pero la Liga debe hacer algo para buscar que todas sus estrellas quieran o tengan que jugar en este encuentro.  

jose.villalva@multimedios.com