A morir a los desiertos

Cuando verdaderamente la vida no vale nada

Desafortunadamente, los tiempos en que vivimos en México registran una violencia descomunal. Cuando ya pareciera que hemos visto todo, la violencia nos sorprende y los titulares de noticiarios y/o diarios nos caen como baldes de agua fría con sus líneas que anuncian más asesinatos sanguinarios.


La “espiral de la violencia”, la “ola de feminicidios”son eufemismos o lugares comunes que se suman a muchos otros terminajos que tienen que ver con todos esos crímenes arteros que atentan sobre una sociedad pasiva, que pareciera que ha perdido la capacidad de asombro, pero a la vez la capacidad de reacción.


Es apenas el quinto mes del año y ya son seis periodistas asesinados arteramente. Y, por supuesto, ya declaró la autoridad, como siempre, que abrió una “carpeta” sobre el caso. Total, todo como abrir carpetas, no faltaba más.


Entre las causas mismas de este incremento de la violencia se encuentra esa terrible impunidad que se convierte en aliciente mismo del crimen. La impunidad ante otras formas de criminalidad, como el desfalco, el tráfico de influencias, el cohecho y muchas otras formas de deshonestidad,quizá nos hacen pensar que las facetas de crímenes sin castigo son cosa “normal”.


Sumergidos en el sincretismo de cómo enfrentamos la muerte los mexicanos y entre el “vámonos muriendo luego, que están enterrando gratis”, hasta el muy macho “la vida no vale nada” en el periodo 2007-2015 se consignaron 27,659 desaparecidos. Para marzo de 2017, se sabe que tenemos 30, 942 personas de las que no se sabe su paradero.


Si no es “normal” que la gente tenga muerte violenta, mucho menos lo es el que la gente desaparezca, así como así. En alguna ocasión con motivo de una marcha de familias con desparecidos que llegó a Torreón, en un encuentro en el bosque Carranza, me tocó el alma el testimonio de una madre que decía que sólo quería tener el consuelo de una tumba a donde ir a llorar a su hijo”.


Que no nos parezca normal, que no nos causen indiferencia estos hechos, sólo el imperio de la ley como garante de una convivencia pacífica entre la sociedad podrá evitar esta “normalidad” criminal que atosiga los medios por estos días.


mavazna@hotmail.com