A morir a los desiertos

El caso de Tajamar…lo que viene

Un manglar es un bosque pantanoso compuesto de árboles y arbustos como conjunción de los sistemas de vida de agua salada y agua dulce. Su nombre está dado por su vegetación predominante, elmangle.

Los manglares son esenciales porque actúan como barreras contra huracanes, previenen la erosión, funcionan como filtros de agua, alojan a una gran cantidad de especies de plantas y animales, son también unidades productivas de pesca, frutos, leña, entre otras bondades.

De hecho, su importancia es tal  que en 2007 se decretó un agregado a la Ley General de Vida Silvestre que prohíbe la destrucción de los manglares en nuestro país. Por si eso fuera poco, las  cuatro especies predominantes de mangle en México están sujetas protección por el gobierno federal.

Claro que estas acciones legislativas no han sido del agrado de los desarrolladores turísticos, que ven en la normatividad una limitante para el establecimiento de nuevas empresas. El reciente conflicto suscitado en Tajamar, en Cancún, Quintana Roo, es un buen ejemplo de esta discrepancia entre “generación de riqueza” y conservación.

El Fondo Nacional para el fomento del Turismo (FONATUR) promotor del proyecto“Malecón Tajamar”,obtienede la SEMARNAT en 2006(curiosamente, un año antes del decreto de protección a los manglares) el cambio de uso de suelo para 49 hectáreas de manglar.

A 10 años de esta acción ocurren diversas cosas: incumplimientos de parte de las empresas desarrolladoras, una extensión de la vigencia del permiso por parte de SEMARNAT otorgada en 2009, la creación de grupos ambientalistas opositores a la destrucción del lugar y varias suspensiones del proyectopor incumplimientos.

Del 16 al 19 de enero de 2016el proyecto se reactiva y al amparo de la noche y con ayuda de la fuerza pública se realizan trabajos de desmonte y relleno sin desalojar a la fauna nativa, las imágenes del ecocidio circulan en redes sociales y dan vuelta al mundo, los ambientalistas reciben amplio respaldo y promueven y ganan un amparo el 20 de enero con el que las acciones de desmonte y relleno se declaran en suspensión provisional.

Al momento de escribir esas líneas, ya hay otras dos resoluciones judiciales más de amparo.

A la vista de los conservacionistas, las autoridades ambientales mexicanas SEMARNAT-PROFEPA, que niegan que exista acción ilegal alguna, actúan como testaferros de empresarios y no como defensores del interéscomún.

Ante ello, organizaciones internacionales como Greenpeace y WWF se han manifestado solicitando al gobierno mexicano la revisión de los hechos en Tajamar; ahora, organizaciones de la sociedad civil exigen la cancelación definitiva de las obras.

El asunto es que esto apenas inicia; si no sucede otra cosa, Cancún será sede de la 13 Conferencia de las Partes del Convenio sobre Diversidad Biológica de la ONU a finales del 2016, la retórica del gobierno mexicano en foros internacionales está en entredicho.

Si bien un proyecto como el de Tajamar genera riqueza, habrá que ver para quién es esa riqueza generada y conjugarla con el costo del impacto de huracanes y la pérdida que representa en capital natural un ecosistema.

Con estas autoridades, son aciagos los tiempos que se vislumbran para elconservacionismo en nuestro país, mantengámonos atentos e informados, el manglar no está tan lejano de los humedales de nuestro desierto.


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