A morir a los desiertos

Esperanza en el País de la Mariposa Monarca

Mi corazón late con tal fuerza que pareciera fuese a estallar, me es difícil respirar, sólo he hecho un poco de esfuerzo y a pesar de que hace frío, sudo copiosamente; es diciembre 20 y estoy a 3,300 metros sobre el nivel del mar en un bosque de pino y oyamel en Sierra Chincua, uno de los santuarios de la Reserva de la Mariposa Monarca, cerca del pueblo mágico de Agangueo, en Michoacán.

De repente, me pregunto qué hago tan cerca de navidad a 950 kilómetros de casa, donde me espera mi familia.

La respuesta es simple, he viajado para estar por segunda ocasión en mi existencia en uno de los santuarios delo que se ha querido llamar (y me encanta la idea) “el País de la Mariposa Monarca”, un área natural protegida de poco más de 52,000 hectáreas que comprende varios municipios de Michoacán y Estado de México.

Sobre míy colgadas de los árboles, hay cúmulos de miles de mariposas,también algunas vuelan a pesar de ser ya tarde y de la  temperatura baja; por mi mente pasa la pregunta de que si alguna de estas mariposassea una de las que vimos pasar por el País de la Lagunahace algunas semanas.

Las mariposas monarcas, en un periplo de casi 4,000 kilómetros, viajan desde Canadá para concentrarse en estos bosques cada otoño, con intención de pasar allí el invierno.Desafortunadamente, la superficie que ocupa la mariposa monarca en su sitio de hibernación haestado disminuyendo de manera drástica; en1996 tuvo una máxima histórica de 18 hectáreas de bosque con colonias de mariposas y en 2013 se registró el mínimo de 0.67 hectáreas.

Para 2014 el conteo mejoró un poco y fue de 1.16 hectáreas.

Como parte de este viaje, antes de estar en Sierra Chincua, tuve el placer de asistir en Morelia al “Tercer Simposio sobre Investigación y Conservación de la Mariposa Monarca”, donde se trataron tópicos muy interesantes sobre el esfuerzo internacional para mitigar, en lo posible, las causas del declive de las poblaciones hibernantes de la Monarca;hay esperanza.

Es bien sabido que la aplicación excesiva de herbicidas en la franja maicera de los Estados Unidos, debido al uso de variedades resistentes al herbicida glifosato, han diezmado las poblaciones de las especies de “algodoncillo”, planta hospedera de las larvas de la Monarca; en ese sentido se han establecido “corredores” de especies de esta planta en un esfuerzo con participación ciudadana para “ayudar” al fenómeno migratorio.

De igual forma, se sigue la prevalencia de un protozoario que causa una enfermedad que genera deformaciones en las mariposas y las hace menos aptas para el vuelo.

Por otra parte, en México se han hecho grandes esfuerzos para detener la tala clandestina en los sitios de hibernación y se construyen redes ciudadanas para el monitoreo del transcurso de la Mariposa. Resulta por demás de interesante que una parte fundamental del problema sea una en la que todos podemos participar, la mitigación del cambio climático.

Así que durante varios días pude tener contacto con los actores principales de este esfuerzo tan interesante de conservación, pude intercambiar experiencias con académicos extranjeros y nacionales que realizan investigaciones muy interesantes, pude charlar con algunos tomadores de decisiones a nivel gubernamental y también pude platicar directamente con comuneros y ejidatarios de la zona de reserva de ambos estados para conocer de propia boca su sentir y necesidades.

Quisiera agradecer la gentileza y hospitalidad del equipo de trabajo de WWF Telcel y quisiera invitar a todos los lectores a sumarse a este gran esfuerzo de conservación. En Facebook puede enterarse en “Monarcas Laguna” de la manera en que pudiera participar. Aprovecho para desear un venturoso feliz año 2016 para todos, lleno de salud, de armonía y, claro, de muchas mariposas.


mavazna@hotmail.com