A morir a los desiertos

Cactofilia, cómo infundir virtud a una adicción

Se conoce como cactus o cactos, a un grupo de plantas adaptadas principalmente a los ecosistemas desérticos, pertenecientes a la familia de las cactáceas. Con frecuencia, creemos que plantas pertenecientes a otras familias botánicas son también cactus por el simple hecho de tener espinas o sobrevivir en ambientes áridos. Es muy común que creamos que los magueyes son cactus, aunque pertenecen a la familia de las agaváceas. Al grupo de plantas que tienen partes engrosadas para acumular agua y sobrevivir en ambientes áridos les llamamos “suculentas”. Desde muy joven, tuve la fortuna de recorrer nuestros cerros y entornos locales y disfrutar de esta fabulosa flora desértica con la que nos ha bendecido la naturaleza. No es difícil entrar en esa vorágine del aprecio por estas exóticas plantas y, tampoco es difícil encontrar en la población local y foránea almas gemelas cactófilas.


En 2007, un grupo de cerca de veinte laguneros tuvimos el gusto de fundar la Asociación Lagunera de Cactología con el fin de orientar positivamente ese gusto por las plantas del desierto. Entre los asociados, tenemos personas que cuentan con una colección de cactos y otras suculentas en su jardín, otros que aprecian el paisaje desértico y saber de él, y también tenemos conservacionistas que no coleccionan plantas pero comparten su preocupación por el deterioro de las poblaciones naturales de nuestras plantas. Desafortunadamente, la filia por las plantas suculentas tiene una vertiente destructiva: el saqueo masivo de ejemplares de poblaciones naturales que puede llevar a la extinción de algunas especies o poner en riesgo poblaciones enteras. Entre la flora de las plantas suculentas existe un alto grado de endemismo, es decir, tenemos plantas que viven sólo en alguna serranía y es imposible encontrarlas de manera natural fuera de un espacio restringido; por ello, al ser sustraídas de manera sistemática de un lugar, es posible que desaparezcan. Debido a esto, una buena parte de las cactáceas mexicanas se encuentra protegida por la legislación mexicana y es ilegal su sustracción de las áreas naturales; por ello, la única manera de conllevar la filia por estas plantas es su adquisición en viveros autorizados por el Gobierno Federal, en éstos la planta se reproduce para su venta y de esa manera es posible ofertar ejemplares a los cactófilos sin afectar a las poblaciones naturales.


Si llega a saber de algún vivero o persona que venda de manera ilegal plantas, denuncie; si es cactófilo, no tome ni “rescate” plantas silvestres, tampoco compre plantas ilegales ya que su acción fomentará el saqueo. Dese el gusto de ver nacer a través de semilla de sus propias plantas y/o esquejes y comparta sus plantas, no habrá placer más grande que ver crecer y florecer aquella vida que vio nacer. La Asociación Lagunera de Cactología sesiona el primer viernes de cada mes a las ocho de la noche en la Alianza Francesa de Torreón, puede buscar en Facebook nuestra próxima sesión y ver las actividades que ahí se anuncian, su cactofilia o suculentofiliapositiva tiene ahí un lugar.


mavazna@hotmail.com