Articulista invitado

Dar la mano al robot quirúrgico para que él te tome del brazo

La cirugía torácica robótica tiene varias ventajas para los pacientes que padecen cáncer de pulmón al propiciar una intervención de mínima invasión que daña menos los tejidos.

Buenas noticias en el Mes de la Concienciación del Cáncer de Pulmón. Los avances en óptica, instrumental quirúrgico adaptado, sellado automático de vasos sanguíneos y equipos de drenaje torácico, hacen que el médico ya no necesite estar al lado de su paciente para operarlo. Aunque ya se aplica desde años a otras especialidades como la urología y la ginecología, la práctica robótica se extiende ahora a la cirugía torácica por primera vez en México.

El robot quirúrgico Da Vinci tiene un brazo cuyo tamaño está adaptado a la pequeñez de las incisiones que se precisa, lo que lo hace capaz de tener mayor movimiento que el de una mano dentro del tórax. El cirujano controla el brazo mediante una consola, monitoreando el campo quirúrgico por imagen 3D de alta definición.

Desde que en 1994 Giancarlo Roviaro realizara la primera extracción completa de un lóbulo pulmonar por mínima invasión hasta nuestros días se han registrado muchos avances.

Hoy es verificable que la cirugía torácica robótica presenta varias ventajas para los pacientes de cáncer de pulmón. La primera es una mejor calidad de vida tras la operación, por un lado, al propiciar una intervención de mínima invasión que daña menos los tejidos, disminuye el tiempo de estancia hospitalaria y minimiza el dolor y la pérdida de sangre. Por otro lado, facilita mejor calidad de cuidados, ya que ofrece enorme amplitud de movimiento del instrumental, elimina el temblor de la mano del cirujano y ofrece visión en 3D del campo operatorio.

En general, cuando la finalidad es extirpar el tejido tumoral mediante cirugía videotoracoscópica convencional se debería considerar, obedeciendo siempre los criterios oncológicos establecidos, la cirugía torácica robótica.

Como nada indica que no se siga progresando tecnológicamente, dentro de unos años un cirujano podrá operar robóticamente incluso a pacientes que se encuentren en otro hospital o en otro país. Bastará con afinar la transmisión de la señal que comunica al médico con el brazo del androide. Podemos pensar que un día el cirujano se limitará a valorar los estudios en 3D de los tumores y solo tendrá que programar las acciones necesarias en el robot, llegando éste a ser prácticamente autónomo.

Esto tendrá la ventaja de facilitar cirugía de tórax en un hospital que no cuente con cirujano de esa especialidad. Una atención médica de alta calidad estará disponible en cualquier centro que cuente con un robot Da Vinci.

Todas estas perspectivas son estimulantes, pero no dejan de hacernos cuestionar el papel de los cirujanos. Si ya no estaremos presentes en el quirófano ¿a qué tareas nos dedicaremos?

*Director del Instituto de Cirugía Torácica Mínimamente Invasiva del Hospital Ángeles, el único centro hospitalario del país que ofrece cirugía torácica robotizada