Articulista invitado

¿Queremos tener una atmósfera 'trumpista'?

En 2013, la OMS declaró que la contaminación ambiental puede ser causante —no solo factor de riesgo— de cáncer pulmonar, principal motivo de muerte por ese mal en el orbe.

El gasolinazo ha soliviantado a los mexicanos y muchos achacan a la última reforma energética la subida de precios, cuando en realidad se debe al alza del petróleo a escala mundial y a la cotización del dólar. Al margen de ello, lo que en México deberíamos estar exigiendo, además de una más eficiente explotación de los recursos, es inversión en alternativas sostenibles como las energías solar o eólica. Éstas no solo tendrían un mínimo impacto en el medio ambiente, sino en la salud de cada ciudadano. Desde 2013, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado que la contaminación ambiental puede ser causante —no solo factor de riesgo— de cáncer pulmonar, la principal causa de muerte por cáncer a escala mundial.  

En este sentido será interesante ver cómo consigue Trump cumplir su propuesta de impulsar el sector del automóvil y fomentar un medio ambiente saludable. Recordemos que, según la Agencia Internacional de Investigación Oncológica (IARC), la exposición a gases tóxicos, como los de la combustión de la gasolina y el diésel, suspenden partículas microscópicas que se pueden depositar en los pulmones y causar cáncer en dicho órgano. En 2016 la OMS migró un hidrocarburo como el diésel al grupo 1 de causantes de cáncer de pulmón.

También llama la atención el impulso que le quiere dar el flamante presidente estadunidense a la industria del carbón. La combustión de este mineral incide en la calidad del aire y, de nuevo, según la OMS, solo en 2008 las partículas de carbono han acortado la vida de 1 millón de personas en el mundo.

No hay buenos presagios, visto el paso que ya ha dado el nuevo presidente Trump para impulsar La ley de Responsabilidad Regulatoria que, entre otras cosas, pretende menoscabar la Ley de Aire Limpio. Recordemos que la misión de esta última era la de proteger, con probabas medidas, de enfermedades como el asma hasta de muerte prematura a los más vulnerables mayores y niños. Así, no puedo estar más de acuerdo con Harold P. Wimmer, el presidente y director de la Asociación Pulmonar Norteamericana que pide en su carta, publicada por The New York Times, que el Senado de su país remedie este atentado contra los pulmones de los estadunidenses. Según cálculos de 2012 de la OMS, la contaminación atmosférica en las ciudades y zonas rurales de todo el mundo provoca cada año 3 millones de defunciones prematuras.

La exposición a las partículas generadas por la combustión de hidrocarburos y carbón presentan graves riesgos sanitarios. En la Ciudad de México la Dirección de Monitoreo Atmosférico mide desde hace años la calidad del aire o, lo que es lo mismo, las concentraciones medias diarias o anuales de partículas de 10 picometros (PM10) expresadas en microgramos por metro cúbico (m3) de aire. Las más perjudiciales para la salud y que pueden causar tanto cáncer de pulmón como neumopatías son las partículas más pequeñas de menos de PM 10, que pueden penetrar y alojarse en lo más profundo de los pulmones. Tenemos razones para preocuparnos por saber qué dirección toma nuestra política medioambiental; Toluca, con 80 u/m3 de PM10, y Monterrey, con 86 u/m3 de PM10, aparecen entre las 10 ciudades más contaminadas de Latinoamérica.

Los ciudadanos de a pie podemos evitar la inhalación de agentes nocivos suspendiendo el ocio y el comercio al aire libre, resguardándonos en el interior durante las horas de mayor concertación de agentes nocivos (las primeras y últimas horas del día) y restringiendo el uso de vehículos automotores usando el transporte público y compartiendo el coche. No obstante, necesitamos que nuestros dirigentes tomen las riendas y decidan si, al revés que Trump, deciden adoptar aquellas medidas que ponen la salud de sus ciudadanos por delante de una industria más rentable.

*Director del Instituto de Cirugía Torácica Mínimamente Invasiva del H. Ángeles Lomas y Puebla.