De paso

El oportunista Partido Verde

Fiel a su "ideología" del oportunismo, el PVEM apoyó a Peña Nieto. Dada la crisis de credibilidad actual, el PRI está estancado. Los únicos que crecen son Morena y el Verde. El PRI se asegura con esa alianza. El Verde obtiene muy buenos dividendos económicos por su alcahueta tarea.

El Partido Verde Ecologista de México nació como una organización de colonos en 1979. En 1986, ungió a Jorge González Torres como su primer presidente. En 1988, sin tener el registro correspondiente, apoyó la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas, postulado por el Frente Democrático Nacional en los cuestionados comicios de ese año. Es 1991 compitió por primera vez: obtuvo 1.48 por ciento de la votación nacional. Insuficiente para conseguir el registro. En 1993, sin embargo, obtuvo un registro condicionado: en ese año se convirtió en PVEM. Su presidente contendió en la elección presidencial de 1994. En su debut consiguió 0.93 por ciento del sufragio nacional.

El PVEM es la extensión de una empresa familiar. Su primer presidente, Jorge González Torres, desposó a la hija de un connotado priista: Emilio Martínez Manatou. Éste, en el sexenio de Díaz Ordaz, fungió como secretario de la Presidencia y fue considerado un serio aspirante presidencial. Perdió, en el dedazo, ante Luis Echeverría. Martínez Manatou resurge en el período de López Portillo como secretario de Salubridad y Asistencia, pese a no ser médico. Abandonó el puesto para convertirse en gobernador de Tamaulipas de 1981 a 1987.

El hermano de Jorge González Torres se llama Víctor, mejor conocido como el Dr. Simi. Un empresario farmacéutico que floreció gracias a su parentesco con el secretario de Salubridad. Y de esa conjunción familiar surge la dinastía González Martínez que, hasta la fecha, comanda  un partido sin ideología, pero con gran olfato para la oportunidad y los negocios. El llamado Niño Verde (Emilio González Martínez) ha sido su verde líder.

Desde 1994 empezó a consolidarse como partido político. En el año 2000 se coaligó con el PAN y Fox. Esa coalición obtuvo el triunfo en la primera alternancia política de México. Entre 2000 y 2012 el sufragio que el Verde ha obtenido oscila entre 6 y 7 por ciento de los votos, muy lejos de aquel modesto principio que tuvo en 1994. Hoy es la cuarta fuerza electoral de este país.

Pese a que fue aliado del PAN, pronto se desligó del mismo: la oportunidad, antes que la ética. En la elección intermedia de 2003 ya era el palero del PRI, que postuló a Roberto Madrazo como su candidato en 2006. Es discutible todavía saber quién ganó esa elección (Calderón o López Obrador), pero sí puede afirmarse que el claro perdedor fue el PRI. No obstante, el Verde fue consistente en su oportunismo. En 2009 obtuvo otra vez cerca de 7 por ciento de los votos y el llamado Niño Verde se convirtió en uno de los baluartes del partido. Un dirigente sin visión, pero con ambición personal y envuelto en presuntos ilícitos (Quintana Roo).

En 2012, fiel a su ideología del oportunismo, apoyó a Peña Nieto. Dada la crisis de credibilidad actual, el PRI está estancado en las preferencias electorales. Los únicos que crecen son Morena y el Verde. Éste tiene una intención de voto del 11 por ciento. Esa cifra es una especie de seguro para que el PRI gane la mayoría relativa en la Cámara de Diputados. El oportunismo paga. Tan es así que el IMSS y el Issste distribuirán vales de medicinas, seguramente provenientes de la industria farmacológica del Verde (inequidad electoral). El PRI se asegura con esa alianza. El PVEM obtiene muy buenos dividendos económicos por su alcahueta tarea. Una asociación no deseable pero exitosa. Esa es parte de nuestra nefasta realidad.

jreyna@colmex.mx