De paso

De primera dama a aspirante presidencial

Margarita Zavala de Calderón quiere ser presidenta. Hace más de un año (julio del 15) se destapó. Nadie puede negarle esa aspiración. Como primera dama fue mesurada y prudente. No mostró las desmedidas ambiciones y menos la ignorancia de su antecesora, la señora Marta. Ésta pretendió suceder a su apoyador marido, un personaje extraviado en su propio mundo, lo que por fortuna no sucedió. Margarita, sin embargo, pretende también inaugurar una dinastía matrimonial presidencial que, en caso de acontecer, sería la primera en México. Probabilidades las tiene, como lo señalan las diferentes mediciones al día de hoy. No obstante, será un difícil camino por recorrer sobre todo por el legado de su cónyuge, el ex presidente Calderón.

Una víctima de la guerra de Calderón la sorprendió bajo los deslumbrantes reflectores de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Al hacer su debut como escritora y autografiaba su libro Margarita, mi historia, fue confrontada con un cartel demoledor: “Su esposo le arrebató la vida a mi padre. ¿Usted quiere arrebatármela a mí?” Es tan solo el principio de una larga cadena de reclamos que inevitablemente tendrá que afrontar. Como afirmó Francisco Rodríguez, el joven del cartel: “Margarita no puede pretender que no pasó nada”.

En efecto, nadie puede pretender que nada pasó. Por el contrario, se derramó mucha sangre y de nada sirvió. Han pasado 10 años de que esa guerra inició y la única conclusión razonable es que fue (y es) un intento fallido del Estado mexicano; la violencia no cede. El rector de la UNAM recordó que esa masacre (¿o puede llamársele de otra forma?) “ha dejado 150 mil muertos, 28 mil desaparecidos y 1.7 millones de adolescentes adictos o que han probado drogas”. El joven Rodríguez es una de esas miles de víctimas cuyas pérdidas son irreparables y que, con justa razón, exige una explicación del asesinato de su padre. ¿Se tendrá la capacidad de explicar a las víctimas (y a la sociedad) lo acontecido durante esta década trágica?

La señora Zavala es una ciudadana respetable. No puede, sin embargo, hacerse a un lado de lo que vio, y aunque no haya sido cómplice de las atrocidades (habría que agregar las relacionadas con los derechos humanos) cometidas durante el sexenio de Calderón, de alguna manera esa guerra inútil la envuelve.

Es inevitable no pensar que Calderón se mantendrá alejado del poder, bajo el supuesto de que Margarita ocupara la Presidencia. En los últimos tiempos se le ha visto activo políticamente, tratando de “ablandar” al principal contendiente de su cónyuge, el presidente del PAN. Hace unos días estuvo en la Cámara de Diputados, a la que por cierto casi no pudo entrar cuando fue investido Presidente en 2006, donde se reunió con legisladores panistas. Poco importó esta reunión: el encuentro sirvió más bien para que el ex presidente afirmara que “no sería un estorbo para su esposa y menos gobernaría con ella”.

Este es el duro camino que tendrá que recorrer Margarita. El confort de ser primera dama se puede convertir en un calvario para la escritora y aspirante presidencial.

jreyna@colmex.mx