De paso

La inquietante caída del precio del petróleo

No solo los precios del petróleo van a la baja, sino la producción de crudo. El problema es grave, ya que un tercio de los ingresos gubernamentales proviene de la renta petrolera. Los pronósticos de los precios para 2015 son preocupantes.

Si a los graves acontecimientos políticos por los que atraviesa el país se le agregan los obstáculos económicos del corto plazo, la conclusión a la que se llega no es alentadora. La semana pasada se aprobó la Ley de Ingresos 2015, con un boquete de más de 8 mil millones de pesos (para empezar), como consecuencia, entre otras cosas, de la caída del precio del petróleo (MILENIO Diario, 30/X/14). Para fines presupuestales, el precio referencial disminuyó de 82 dólares a 79. El viernes pasado, la mezcla mexicana cerró a 77.3 dólares el barril. El gobierno dispondrá, sin embargo, de un enorme presupuesto de casi 4.7 billones de pesos para el año entrante. Sin embargo, parte de esa cantidad tendrá que financiarse por la vía del endeudamiento: mal síntoma.

La baja significativa en las últimas semanas del precio del petróleo ha sido compensada por los legisladores con una “devaluación en el papel”: menos dólares, más pesos para “cuadrar” el presupuesto. De una estimación inicial de 13 pesos por dólar, el Legislativo “deslizó” la paridad a 13.40 pesos. En otras palabras, se apostó contra la moneda mexicana, que también, antes de que se fijara esta paridad, venía observado una debilidad ante el dólar estadunidense: juego de números.

El entorno internacional influye también en lo anterior. Los indicadores económicos de Europa insinúan que se encuentra cerca de la recesión. China, por su parte, a pesar de que seguirá creciendo a una tasa de 7 por ciento, empieza a mostrar síntomas de desaceleración cuyo impacto tendrá un alcance global.

Paradójicamente, cuando se aprobó la reforma energética han surgido obstáculos que complicarán los objetivos de la misma. La caída del precio del energético puede disminuir la atracción por invertir en las diversas áreas que se abrieron al capital privado, lo que implicaría que los miles de millones de dólares no llegarían al país.

No solo los precios del petróleo van a la baja, sino la producción de crudo sigue el mismo derrotero. El problema es grave, ya que un tercio de los ingresos gubernamentales proviene de la renta petrolera. Los pronósticos de los precios para 2015 son preocupantes. Aunque se espera que el país crezca, en teoría, 3.7 por ciento en 2015, la contracción de los ingresos petroleros luce como un obstáculo para lograr esa meta. De acuerdo con algunas estimaciones (Goldman Sachs) la mezcla de petróleo Brent (un referente) llegará a 80 dólares por barril en el segundo trimestre de 2015 en tanto que la mezcla estadunidense (West Texas Intermediate) llegaría a 70 dólares por barril. El crudo mexicano, mientras tanto, rondaría los 65 dólares a mediados de 2015 (Reporte Índigo, 28/X/14). De ser así, el país dejaría de percibir más de 45 mil mdp, lo que tendrá que compensarse de alguna forma en menoscabo del crecimiento nacional.

Uno de los factores que no pueden descuidarse es que Estados Unidos se está convirtiendo en una potencia petrolera. A mediados del mes pasado, produjo casi 9 millones de barriles por día en comparación con los 2.5 millones de petróleo mexicano. El país más poderoso de la Tierra importará menos petróleo y ya no dependerá del petróleo de otros países: mal augurio para México. Sirva, para ilustrar, que a fines del pasado julio Estados Unidos exportó desde Galveston (Texas) 400 mil barriles a Corea del Sur. La primera exportación de este producto en cuatro décadas (The New York Times, 7/X/14). 

En Estados Unidos cuando el precio del petróleo baja en la misma medida desciende el costo de la gasolina: hoy en día un litro cuesta menos de 11 pesos. En México el precio de las gasolinas sube a pesar de que los energéticos van en descenso. Pregunta: ¿es atractivo invertir en México en materia petrolera? En el momento de aprobar la reforma no se esperaba que el barril de petróleo bajara a menos de 80 dólares. Pero la realidad no siempre va de la mano de los propósitos que se hayan definido.

Suponiendo que la reforma energética cambiaría la fisonomía del país, hoy en día encuentra obstáculos políticos que la hacen parecer no tan viable como hace unas semanas. Por ahora, basta decir que la crisis petrolera junto con un país lleno de incertidumbres políticas y sociales puede llevar a México a situaciones que no se contemplaban hasta hace poco tiempo. El propio Banco de México ha reconocido que los problemas políticos pueden afectar los “razonables” (Carstens) pronósticos económicos del año entrante. Todo es incertidumbre. Los problemas políticos y las malas noticias económicas hacen del futuro un terreno ignoto.

jreyna@colmex.mx