De paso

La fortaleza de la pobreza

México está en una coyuntura compleja, tanto política como económica. El crecimiento estimado para este año rebasa apenas 3 por ciento. Junto con la caída del precio del petróleo, que implicará un ajuste del gasto público, es necesario tomar las medidas para que el alto nivel de pobreza no se eleve más.

La administración presidencial está agobiada. Son muchos los problemas que la envuelven y poco convincentes las soluciones que ofrece a los mismos. La escasa credibilidad de la clase gobernante agrava los problemas que se padecen. Tan asfixiante es el entorno gubernamental que la pobreza, otro de los grandes problemas nacionales, se ha marginado del discurso político, pese a que las informaciones más recientes señalan que no ha habido avances para detenerla.

La Cepal difundió la semana pasada un estudio en el que se señala que “México no ha avanzado en (el) combate a la pobreza”. Pese a que en el presupuesto federal se asigna una cuantiosa suma de recursos para paliarla, los resultados obtenidos se encuentran lejos de ser satisfactorios. Sedesol no ha encontrado la fórmula para funcionar de manera eficiente y, en cambio, se ha convertido en otro enorme aparato burocrático que succiona cuantiosos recursos a cambio de ofrecer resultados magros.

De acuerdo con la Cepal, uno de los factores que explican el estancamiento del alto nivel de pobreza en nuestro país es “la pobreza del salario mínimo”. El mismo organismo apunta que la “tendencia general de los salarios medios en América Latina ha sido de crecimiento real, aunque muy modesto en los casos de México y Nicaragua”. Sirva como evidencia que entre 2004 y 2011, la incidencia de pobreza en México decreció solo de 43 a 41 por ciento. Puede desprenderse de lo anterior que las políticas asistenciales, que se practican desde el programa conocido como Solidaridad hasta el vigente llamado Prospera no resuelven la lacerante pobreza en la que se encuentra sumergida gran parte del país.

Si se toma en cuenta el PIB per cápita, México experimentó un “leve decrecimiento de 0.1 por ciento en 2013”. El monto es insignificante, pero apunta a que la situación económica de la mayoría de la población no mejora. En el mejor de los casos está estancada. La Cepal apunta también que en México es el único país de la región donde la pobreza creció, según el último dato disponible (2013).

Además de los salarios mínimos pauperizados, esta situación se explica también por el magro crecimiento económico que el país ha experimentado durante tres décadas. En contraste, hay países que muestran la otra cara de la moneda. Los índices de pobreza decrecieron en Ecuador, Colombia y Perú. Países como Uruguay y Chile son los que menos pobres tienen. El crecimiento económico y un mercado interno que se amplía como consecuencia de salarios razonables son los factores que han contribuido para abatir la pobreza en esas naciones.

México se encuentra en este momento en una coyuntura compleja, tanto política como económica. El crecimiento estimado para este año rebasa apenas 3 por ciento. Junto con la caída del precio del petróleo, que implicará un ajuste severo del gasto público, es necesario tomar las medidas pertinentes para que el alto nivel de pobreza que se tiene no se eleve más. Para lograr lo anterior, se requiere de políticas más eficientes que justifiquen a Sedesol que, hasta ahora, no ha conseguido los objetivos que se propuso. Es notorio que Peña Nieto no asistiera a una reunión Cumbre Latinoamericana (Costa Rica), uno de cuyos temas era debatir la lucha contra la pobreza. ¿Dejó de ser problema por razones de agenda política?

jreyna@colmex.mx