De paso

El desempleo, otro grave problema nacional

Es necesario diseñar estrategias integrales que permitan superar el bache económico en el que se encuentra el país. Por el momento se deja fuera la inseguridad. De no empezar a solucionar el desempeño económico se corre el riesgo de emparejarlo con ese problema creciente.

El desempleo es otro de los grandes problemas del país. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el desempleo alcanzó 5.08 por ciento de la población económicamente activa (PEA) el pasado enero. En otras palabras, cerca de 2.7 millones de personas carecen de un puesto de trabajo (ElEconomista, 24/II/14). Puede argumentarse que esa cifra es irrisoria, si se compara con la de algunos países europeos (España, por ejemplo). En el país ibérico el dato ronda 25 por ciento: uno de cada cuatro hispanos busca trabajo, sin muchas probabilidades de encontrarlo. La diferencia, sin embargo, es que en México no hay seguro de desempleo y la economía informal alcanza a tres de cada cinco personas en edad de trabajar: 29 millones de mexicanos en la zona de la informalidad: un desastre.

De acuerdo con las cifras del Inegi, la tendencia  señala que el desempleo tiende a incrementarse. Eso es lo que los datos indican para los últimos cuatro meses. El desempleo se asocia con una economía débil. Durante la administración presidencial actual, las cifras de crecimiento son decepcionantes. Recuérdese que en 2013 la expansión económica fue tan solo de 1.1 por ciento, cifra mucho menor que el incremento poblacional que se situó en 1.8 por ciento anual. De lo anterior se deduce que el ingreso per cápita está disminuyendo y el consumo, como consecuencia directa, tiende a la baja. Es más, la desconfianza del consumidor promedio mexicano ha subido de manera importante en los últimos meses, lo que permite visualizar un círculo vicioso: la economía crece poco, lo que se traduce en una generación de empleos por debajo de lo necesario y un consumo que no alcanza a satisfacer las necesidades básicas mínimas. No es fortuito que más de la mitad de la población se encuentre en alguna situación de pobreza (extrema, alimentaria, incluyendo a los niños, etcétera).

Un dato ilustra con claridad la problemática expuesta. En los últimos tres años descendió el consumo de carne (en términos anualizados) de 17 a 15 kilos por persona. La Asociación Mexicana de Engordadores de Ganado Bovino explica esta caída por la baja del poder adquisitivo (Informador.com.mx, 2/IV/14). En el mismo sentido se encuentran las ventas reportadas por la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (Antad). De acuerdo con sus cifras, la contracción del mercado interno causó una caída de 5.4 por ciento real en el primer trimestre del presente año (El Financiero, 10/IV/14).

El consumo interno tiende a debilitarse de manera sistemática a un punto que las ventas están en su peor nivel, al considerar los últimos cinco años. Éstas cayeron, durante el mes de marzo pasado, a su nivel más bajo desde 2009, por cierto año de la crisis. En ese año, sin embargo, la caída fue menor pues alcanzó 4.3 por ciento, esto es 1.1 puntos porcentuales menos que en los tiempos actuales.

Los pronósticos de crecimiento económico, si bien insinúan que el país experimentará una leve recuperación durante la segunda mitad de este año, no será suficiente para compensar la extrema debilidad del mercado interno. Pese a que la administración de Peña Nieto ha propuesto reformas que podrían reactivar, en teoría, el crecimiento, el empleo y el consumo, por ahora el país se encuentra en una situación preocupante que es necesario prestarle toda la atención. No hacerlo significaría que el desempleo seguirá al alza, igual que la pobreza y, el mercado interno en el camino de un mayor debilitamiento.

Si se toma en cuenta que la última proyección de crecimiento para el año en curso es de 3.1 por ciento del PIB (Banco de México), la escasa dinámica económica agravará cada una de las variables antes mencionadas: desempleo, pobreza, etcétera. Es muy probable que esta situación sea uno de los factores que explique por qué la aprobación de la gestión presidencial haya descendido a un nivel tan bajo como lo informan algunas casas encuestadoras.

En síntesis, es necesario diseñar estrategias integrales que permitan superar el bache económico en el que se encuentra el país. Por el momento se deja fuera la otra gran problemática que es la inseguridad. De no empezar a solucionar el desempeño económico se corre el riesgo de emparejarlo con la inseguridad creciente. Se necesitan más hechos que palabras, más resultados que propuestas. No es fácil la coyuntura nacional actual.

jreyna@colmex.mx