De paso

A crecer, dice el Presidente

Para eso necesitamos, además de las reformas, la infraestructura humana que las haga posibles. De lo contrario, la convocatoria presidencial “a crecer” quedará en un buen deseo.

Ya sin barreras, a crecer” afirmó el jefe del Ejecutivo un día después que fueron promulgadas las leyes secundarias energéticas (MILENIO Diario, 12/VIII/14). De acuerdo con él, las reformas logradas deshacen el marasmo en que el país se encontraba: se abrió el camino para hacer de México un país renovado. La tarea no es fácil, ni de corto plazo, pero de acuerdo con la visión presidencial, las condiciones necesarias para crecer sin barreras se construyeron en los pasados 20 meses.

México acumula más de tres décadas de un desempeño económico mediocre. Al considerar los países emergentes, el nuestro es uno de los de menor crecimiento en los últimos 30 años (J. Ros. Algunas tesisequivocadas sobre el estancamiento económico de México. El Colegio de México-UNAM, 2013, p.16). México experimentó una época de esplendor entre 1950 y 1980. De acuerdo con Ros, el PIB per cápita era alrededor de la mitad de los países de altos ingresos de la OCDE. El ingreso por habitante se acercaba al 40 por ciento del estadunidense. En 1980, “México alcanzó el nivel más alto de ingreso en toda su historia”. Sin embargo, ese auge se fue desplomando paulatinamente y, hasta ahora, no se ha encontrado el antídoto para remediar tan enorme problema. Por eso los altos niveles de pobreza no ceden; por el contrario, crecen. Por eso la amplia brecha de desigualdad, que se ahonda con el tiempo.

El mal desempeño económico es explicado por un bajo nivel de la productividad. Desde 1980 hasta principios de la presente década, la productividad de los factores (capital, trabajo) decreció 23.8 por ciento (E. Quintana, El Financiero, 26/VIII/14); una baja significativa. Al principio de los años 60, el capital (la inversión) crecía a una tasa promedio anual de 6.1 por ciento. Cuarenta años después, a solo 3.8. El factor trabajo experimentó también una merma al pasar, en cuatro décadas, de 3.6 a 2.4, y la productividad total de los factores se colapsó: descendió de 2.1 a 0.7 por ciento (Ros, p.26). Tres veces menos.

Otro factor que contribuyó de manera significativa a los años del llamado desarrollo estabilizador (1950-1980) fue la educación, en particular la básica. El país dio pasos gigantescos en este periodo, lo que catapultó el crecimiento económico. La educación de esos años todavía no resentía el impacto nocivo de las prácticas sindicales del magisterio. Había un reconocimiento al profesor y éste, en términos generales, cumplía más que decorosamente su función esencial: enseñar. Esto se perdió, lo que originó el caos educativo que impera en la actualidad: maestros que tienen los méritos para serlo y que, por razones burocrático-sindicales, no pueden obtener una plaza que está de antemano reservada para un miembro del sindicato de ese gremio, independientemente de sus méritos.

Para crecer hay que superar obstáculos. El secretario de Hacienda, Luis Videgaray (abril, 2013), se hizo una pregunta pertinente como ponente en un foro económico: ¿Por qué crece poco la productividad? Su respuesta: “Sin duda tenemos un enorme problema de formación de capital humano. ¿Qué quiere decir esto? Educación”.

Para crecer es necesario un país con altos niveles educativos. Hace poco, en este espacio, se puso el ejemplo de Corea del Sur, cuyo espectacular crecimiento económico está íntimamente relacionado con la educación superior. En México, las cifras al respecto preocupan y ponen en duda la consigna presidencial “a crecer”: de acuerdo con el INEGI, 40 por ciento de los desempleados del país tienen educación media superior o superior. En otras palabras, no tienen oportunidades aquellos que están capacitados. Están al margen de cualquier política de crecimiento.

El crecimiento chino, en parte, se explica porque es el país que más gradúa doctores; es una política de Estado: 50 mil en un año; un número mayor que el de Estados Unidos. Una tercera parte de ellos, casi 16 mil, se especializó en Ciencias y en Ingenierías. En esta especialidad, India graduó el año pasado cerca de 9 mil doctores (dos países BRICS). México, en contraste, tituló a 2 mil 724 doctores: de estos, solo 530 en Ingenierías. China está a la vanguardia de la innovación tecnológica; México tiene un déficit en este rubro.

Para crecer es necesario formar capital humano de alto nivel que se asocia con la invención tecnológica y se ocupa en aquellos rubros de la economía de alta productividad. Para crecer necesitamos, además de las reformas, la infraestructura humana que las haga posibles. De lo contrario, la convocatoria presidencial “a crecer” quedará en un buen deseo.

jreyna@colmex.mx