De paso

Tiempos turbulentos

Hay una rara confluencia de factores. Grecia, China, petróleo depreciado, peso “ajustado” y otras más. Son tiempos turbulentos. Del manejo de esta coyuntura, envuelta en un ambiente volátil, puede estar en juego el corto plazo de nuestro país.

México está sumergido en tiempos turbulentos. Nuestra precaria economía está sujeta a los avatares del mundo globalizado. Los cuatro “motores” del mundo muestran fallas, unas más graves que otras. Europa, afectada por Grecia. China, sumida en un desplome bursátil y económico. Su economía crecerá, cuando mucho, 7 por ciento este año, después de registrar durante 20 años tasas de dos dígitos. Estados Unidos, preocupado por la debilidad del gasto del consumidor. Y Japón, arrastrado por el gigante chino que, en las últimas semanas, ha perdido más de 30 por ciento de su mercado de valores.

El mundo tiene sus ojos puestos en Grecia. No sin justificación. El país helénico afecta a uno de los cuatro motores el mundo. Pero el desplome chino es más peligroso para nuestro país que el desastre griego. Por una razón: afectaría a Estados Unidos, del que dependemos casi completamente. El mercado de valores chino creció desmesuradamente: 156 por ciento desde octubre pasado a principios de este año. Pero en las cuatro últimas semanas se desplomó en más de 30 por ciento. Una señal roja para el mundo: como se dice, se generó una peligrosa burbuja bursátil.

Grecia, pese a su pequeñez económica, es un deudor significante al mundo europeo. No pagar sus deudas implica que sus “socios” (Alemania, Francia, etcétera) registrarán pérdidas por el despilfarro griego (más bien de sus políticos), el que viene de lustros atrás. Los europeos no están dispuestos a pagar la “francachela” que los helénicos se pusieron en los últimos años. Y tienen razón. Si se hiciera un referendo, a la griega, los ciudadanos alemanes votarían contra pagar las deudas griegas: ¿Y nosotros por qué?, dirían.

La última semana fue compleja para nuestro país: la mezcla mexicana de petróleo regresó a la banda de 50 dólares. Un retroceso, respecto a la semana previa, de 8 por ciento. La paridad peso-dólar tuvo una baja sensible. El billete verde se vendió por arriba de los 16 pesos. El pronóstico de crecimiento económico se redujo, de acuerdo con estimaciones del FMI, en medio punto porcentual quedando en 2.4. El año próximo será mediocre también económicamente hablando: no más de 3 por ciento. La actividad industrial, de acuerdo con el INEGI, se encuentra estancada: ha registrado tres disminuciones mensuales en lo que va de este año (MILENIODiario, 11/VII/15).

Sin embargo, lo que tiene que preocupar más al futuro cercano de México es la debilidad del gasto del consumidor en Estados Unidos. A pesar de ello, la divisa norteamericana se ha fortalecido en los últimos tiempos y de los cuatro “motores” del mundo es el menos “desafinado”. Ello no implica que en algún momento de este año se eleven las tasas de interés en el vecino del norte. El peso se depreciaría más junto con un crecimiento raquítico y el petróleo barato.

En las últimas minutas de la FED (el Banco Central estadunidense) se deslizó la posibilidad de que las tasas de interés aumenten antes del otoño (El Financiero, 8/VII/15). Eso significaría, en la coyuntura, que los capitales asentados en nuestro país emigrarían a un destino más seguro. De ocurrir, habría que abrocharse los cinturones de seguridad. Hay una rara confluencia de factores. Grecia, China, petróleo depreciado, peso “ajustado” y otras más. Son tiempos turbulentos. Del manejo de esta coyuntura, envuelta en un ambiente volátil, puede estar en juego el corto plazo de nuestro país.

De paso: El Chapo se pasó al Estado mexicano por el “arco del triunfo”.

jreyna@colmex.mx