De paso

Peña Nieto en la Casa Blanca

Una visita difícil le espera a Peña Nieto en la Casa Blanca. Ojalá se convenza de que transparentar el ejercicio de la función pública y de todo acto de gobierno es la mejor salida para empezar a superar la crisis que se vive.

Mañana, el presidente Enrique Peña Nieto se entrevistará con su homólogo estadunidense. Es probable que no sea una reunión fácil. El jefe del Ejecutivo mexicano llegará disminuido por la profunda crisis institucional que el país padece. Los diversos problemas nacionales, en especial los relacionados con la seguridad, son preocupaciones en el país vecino. Al gobierno de Barack Obama, también débil por haber perdido la mayoría demócrata en el Congreso, le sería difícil afrontar un problema más a los que ya tiene: la ingobernabilidad o inestabilidad en su “patio trasero”. No es fortuito que, días atrás, el secretario de Seguridad Interna de Estados Unidos, Jeh Johnson, se entrevistara con Peña Nieto y con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Se infiere que no fue una visita de cortesía.

Se acabaron los elogios dispensados, meses atrás, a la actual administración presidencial mexicana (el Mexicanmoment) y, en su lugar, la percepción estadunidense es que la crisis por la que atraviesa pueda seguir ahondándose. El vocero del Departamento de Estado (Jen Psaki) afirmó que lo ocurrido con los normalistas de Ayotzinapa “es un crimen que demanda una exhaustiva y transparente investigación”. No puede ignorarse tampoco que 14 senadores, durante la última semana de noviembre, escribieran una carta al secretario de Estado (Kerry) cuyo motivo fue la tragedia de los estudiantes desaparecidos. El argumento de la misiva tiene que ver con la posible relación entre la tragedia de Iguala y la violencia relacionada con el narcotráfico, como consecuencia de la deficiente estrategia instrumentada por los dos gobiernos (www.latinorebels.com; 27/XI/14).

Tampoco puede pasarse por alto que a unos días de la visita del Presidente mexicano a la Casa Blanca se haya actualizado la alerta para aquellos que visitan nuestro país. No se recomienda ir a Acapulco en auto, solo por vía aérea. Y estando ahí, no salir de la zona turística. La alerta abarca varios municipios del Estado de México y, “algunas zonas de alto riesgo” ubicadas en 14 entidades federativas del país. Además se prohíbe que el personal diplomático estadunidense, asentado en nuestro territorio, visite esas zonas de riesgo (El Universal, 27/XII/14).

La semana pasada, el Washington Times publicó un artículo que pone en duda la capacidad de Peña Nieto para echar a andar las reformas aprobadas, en particular la energética. Los estudiantes desaparecidos, la cancelación de la concesión del tren México-Querétaro y el escándalo de la casa blanca mexicana pueden ser obstáculos para instrumentar sus planes. (El Universal, “Bajo reserva”, 31/XII/14).

La situación económica de México, además, es motivo de preocupación. Se creció menos de lo esperado, se desplomó el precio del petróleo y el dólar se fortaleció e impactó a la baja la moneda mexicana. Un entorno complicado que acompañará a Peña Nieto a la Casa Blanca (sin comillas). Vale mencionar que el  comercio exterior (exportaciones e importaciones con Estados Unidos) es de 1.35 billones de dólares: más de mil millones cada día. La dependencia de México es enorme y sin duda es un punto que puede verse afectado por los problemas de inseguridad, corrupción y tráfico de influencias que, como plagas, no “dan su brazo a torcer” en nuestro país.

En MILENIO Diario (20/XII/14), Alfredo C. Villeda escribió un artículo sobre el tema que se aborda en estas líneas. Lo tituló “Del Estado fallido al país incivilizado”. Durante el sexenio de Calderón, el entonces zar antidrogas estadunidense (Barry McCaffrey) definió a México como un “Estado fallido”, concepto que se negó a aceptar el gobierno mexicano de antes y el de hoy (recordar también al ex presidente Mújica de Uruguay, aunque luego se retractó). Sin embargo, de acuerdo con Villeda, “hace unos días el presidente Obama fue más allá: lo que pasa en México no tiene cabida en un país civilizado”.

Recién reestablecidas las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, llama la atención que las pláticas ultrasecretas que tuvieron lugar para tal efecto, se efectuaron en Canadá; no en México que, por razones geopolíticas, tendría que haber sido el lugar para que dichas negociaciones se desarrollaran. ¿Será que la Casa Blanca no confía en un país “fuera de la civilización”?

Una visita difícil le espera a Peña Nieto. Ojalá se convenza de que transparentar el ejercicio de la función pública y de todo acto de gobierno es la mejor salida para empezar a superar la crisis que se vive.

jreyna@colmex.mx